miércoles, 28 de febrero de 2007

EL FÚTBOL ENVÍA A MÁS DE 100,000 NIÑOS A LA SALA DE EMERGENCIAS CADA AÑO

Aunque el fútbol juvenil se considera generalmente como un deporte seguro, una investigación reciente sugiere que más de 1.6 millones de niños estadounidenses terminaron en la sala de emergencias durante un periodo de 13 años por lesiones relacionadas con el fútbol.

En el estudio, que aparece en la edición de febrero de The American Journal of Sports Medicine, se incluyeron lesiones que tuvieron lugar tanto en situaciones de juego organizadas como no organizadas. Los investigadores hallaron que alrededor del 60 por ciento de las lesiones fueron sufridas por niños y la mitad ocurrió entre los 10 y 14 años de edad.

"El fútbol es un deporte relativamente seguro, sobre todo comparado con otros. Queremos que los niños jueguen, aunque también queremos que estén lo más seguros posible", aseguró Christy Collins, autora del estudio y asociada de investigación del Centro de investigación y políticas sobre lesiones del Hospital Infantil de Columbus en Ohio.

Los investigadores anotaron que, durante el periodo del estudio, de 1999 a 2003, la cantidad de estudiantes de secundaria que jugaba al fútbol se duplicó de 305,102 a 658,817. Collins aseguró que los cálculos precisos sobre la cantidad de niños pequeños que está practicando este deporte son difíciles de obtener porque no existe una base de datos nacional de clubes futbolísticos. Sin embargo, la American Academy of Pediatrics calcula que el 11.4 por ciento de los jóvenes se dedicada al fútbol juvenil en 1990 y que esa cifra aumentó a 21.8 para 2003, según la información de respaldo del estudio.

Para el estudio, Collins y sus colegas examinaron datos del Sistema de vigilancia electrónica nacional de lesiones de la U.S. Consumer Products Safety Commission, compuesta por 100 departamentos de emergencia de hospitales representativos a nivel nacional. Hallaron que poco menos de 1.6 millones de niños entre los 2 y los 18 sufrieron lesiones futbolísticas que eran lo suficiente graves como para visitar la sala de emergencias durante el periodo de estudio. Los niños eran los más propensos a sufrir lesiones, porque se lesionaron el 58.6 por ciento de las veces. Los jovencitos entre los 10 y 14 años tuvieron los índices más altos de lesiones, ya que sufrieron el 49 por ciento de las mismas.

Aunque los niños sufrieron la mayor parte de las lesiones, el índice de lesión aumentó con mucha rapidez entre las niñas. Los investigadores sospechan que esto podría deberse a que cada vez más niñas juegan al fútbol ahora.

Las lesiones más comunes fueron de mano, muñeca o dedos, seguidas por las de tobillo y rodilla. Era más probable que las niñas sufrieran lesiones de tobillo y de rodilla, y que tuvieran desgarres o esguinces que los niños.

Para los jugadores de más edad (entre los 15 y 18 años), las conmociones cerebrales fueron las lesiones más comunes y con frecuencia tuvieron lugar debido a colisiones con otros jugadores o por caer al suelo.

Incluso los jugadores más pequeñitos no fueron inmunes a las lesiones. Los niños entre los 2 y los 4 años tuvieron más lesiones en la cara, la cabeza y el cuello que los de mayor edad. Y los jugadores más pequeños tuvieron más probabilidades de resultar hospitalizados por sus lesiones. Collins aseguró que esto podría deberse a que los médicos podrían ser especialmente cuidadosos con las lesiones de cabeza que sufren estos pequeños.

"Este estudio es interesante, pero no incluye a todos los niños, es decir los que acuden al médico en lugar de dirigirse al hospital por sus lesiones. Como proveedora de medicina deportiva, veo infinidad de lesiones", aseguró la Dra. Cynthia LaBella, directora del Programa de prevención de lesiones de rodilla y directora del Instituto de medicina deportiva del Hospital Conmemorativo Infantil de Chicago.

El punto, según Collins, es que las lesiones ocurren cuando los niños practican deportes. Sin embargo, muchas de estas lesiones pueden evitarse. Tanto Collins como LaBella aseguraron que los niños deberían usar equipo protector adecuado al deporte que practican. Los campos de juego también deben ser uniformes y tener un buen mantenimiento para evitar caídas.

Los niños deben estar en equipos acordes con su edad y tamaño. La mayoría de las lesiones tuvieron lugar en el grupo de edad de los 10 a los 14, una época en la que hay gran variación en el tamaño de los niños. Ambos expertos sugirieron que los padres deben hablar con el entrenador y asegurarse de que el interés del juego sea el mismo que el de los niños. Por ejemplo, si su hijo quiere competir o si sólo quiere pasar un rato divertido.

LaBella recalcó que los niños nunca deben jugar si sienten dolor.

"Los niños no son adultos en miniatura. Necesitan darle a su cuerpo tiempo para recuperarse. Los niños no deben continuar si sienten dolor. El dolor es señal de exceso de uso o de lesión", puntualizó.

Publicado en la revista American Journal of Sport Medicine