lunes, 20 de octubre de 2008

LOS BEBÉS PUEDEN DIFERENCIAR LA MÚSICA ALEGRE DE LA TRISTE

Un estudio ilustra el rápido desarrollo del cerebro humano

Incluso desde los cinco meses de edad, los bebés pueden distinguir entre la música alegre y la triste, lo que ofrece más evidencia de que la capacidad del cerebro de detectar emociones se desarrolla temprano, según informan investigadores.

"Pueden distinguir las emociones", afirmó el autor del estudio Ross Flom, profesor asociado de psicología de la Universidad Brigham Young de Provo, Utah. "No comprenden que una música sea alegre u otra triste, pero saben que son distintas".

Los científicos ya sabían que los bebés pueden distinguir entre elementos de la música como el tono y el tiempo, apuntó Flom, pero hasta ahora nadie había estudiado si podían también notar las diferencias entre tipos de emociones.

Aunque los bebés que participaron en el estudio eran demasiado pequeños para hablar, sí tenían la capacidad de expresar interés en el mundo externo y de aburrirse. Entonces, los autores del estudio aprovecharon este rasgo para averiguar cómo percibían la música.

Los investigadores reclutaron a 96 bebés y les reprodujeron distintos tipos de música, explicó Flom.

Algunas piezas eran alegres, como el tema de los programas de TV de "Snoopy", el cuarto movimiento de la Novena Sinfonía de Beethoven ("Oda a la Alegría"), y el tema de jazz "Tiger Rag", interpretado por la banda de jazz de Nueva Orleáns Preservation Hall.

Otras selecciones tendían a ser más tristes, entre ellas el segundo movimiento de la Séptima Sinfonía de Beethoven.

Los bebés escuchaban repetidas veces tres selecciones de una categoría musical (alegre o triste) y luego los investigadores reproducían una selección de la otra categoría. Los investigadores evaluaron si los bebés se activaban y notaban una diferencia en la música al prestar más atención a un video de un rostro humano masculino o femenino de apariencia neutral colocado frente a ellos.

La mayoría de bebés de cinco meses mostraron señales de que podían discriminar entre los tipos de música cuando se reproducía una selección alegre seguida de una triste, pero no lo contrario, apuntó Flom.

"A los nueve meses, pueden diferenciar las piezas alegres de las tristes", dijo. "Muestra las sorprendentes habilidades cognitivas que tienen estos niños. Han aprendido mucho en nueve meses, 270 días".

Los hallazgos, que se espera sean publicados en la próxima edición de la revista Infant Behavior & Development, son "apenas otra manera de documentar que los bebés están muy sintonizados con la emoción muy temprano en el desarrollo", afirmó Flom. "Les ayuda a aprender comunicación y ayuda a promover las habilidades tempranas del lenguaje".

Pero, añadió Flom, el estudio no dice nada sobre el valor de la música como una herramienta para ayudar a los bebés a ser más inteligentes.

Paul Sanberg, director del Centro para la excelencia del envejecimiento y la reparación cerebral de la Facultad de medicina de la Universidad del Sur de Florida, apuntó que los autores crearon una manera única para medir lo que los bebes pueden percibir.

"Si [los bebés] no tiene un idioma, no se les puede hacer preguntas", señaló Sanberg. "Es como hacer un experimento en animales: se está tratando de interpretar lo que el sujeto siente o hace a través de respuestas no verbales".

Flom dijo que el próximo paso en la investigación es estudiar si los bebés pueden detectar la agresión o la ausencia de esta en los perros.

"Nosotros no necesitamos mucho entrenamiento para saber si debemos acercarnos a un perro y acariciarlo o retirarnos rápidamente", dijo.

Más información

Para más información sobre el desarrollo del cerebro, visite la Universidad de Washington.

Publicado en la revista Infant & Behavior & Development