lunes, 4 de junio de 2012

LAS MASCOTAS

 
Actualmente, cada vez más familias tienen una mascota y ésta llega a ocupar un lugar importante en el círculo familiar. En muchos países, más de la mitad de los hogares en los que hay niños, tienen una mascota.

Las mascotas más populares son los perros y los gatos, los cuales llegan a ser buenos acompañantes de los niños.

Entre las preguntas que debemos hacernos antes de aceptar que nuestro hijo tenga una mascota están:

– ¿Qué beneficios le va a aportar esa mascota a la familia o a mi hijo?

– ¿Qué riesgo para la salud tiene la mascota que seleccionamos?, por ejemplo, ¿es transmisora de infecciones, parasitosis, puede causar alergias, puede ser agresiva y atacar, morder o arañar?

– ¿Quién se va hacer cargo de la mascota: alimentarla, limpiar su hábitat, manejar sus excrementos y restos de comida, limpiarla, vacunarla, desparasitarla, etc.?

– ¿Podemos pagar los costos que genera el mantener una mascota adecuadamente, como son las consultas con el veterinario, sus vacunas y comprar los alimentos especiales que algunas requieren?

- ¿Tengo un lugar adecuado para que la mascota tenga su propio espacio?

- La mascota que mi hijo desea, ¿será adecuada para él?

Uno de los beneficios que pueden aportar las mascotas a los niños es que les enseñan responsabilidad. Cuando un niño se encarga de los cuidados de su mascota aprende a ser más responsable, lo cual le beneficia al tener un mejor desarrollo emocional. Los niños aprenden más acerca de la vida y la muerte y cómo enfrentarla, cuando son dueños de una mascota, además se sienten apoyados y alivian su estrés más fácilmente. La interacción con los animales disminuye sus niveles de ansiedad.

Hay estudios que demuestran que los niños que cursan con trastorno de déficit de atención con hiperactividad pueden mejorar sus síntomas si son dueños de una mascota. A los niños que tienen una mascota se les facilita la interacción social, esto es importante en los niños tímidos.

Las mascotas pueden favorecer el que un niño con una enfermedad grave, una enfermedad crónica o que está desahuciado tenga mayor supervivencia y su vida sea de mejor calidad; de hecho, existen programas de "terapias con mascotas" que consisten en que un niño enfermo que se encuentra hospitalizado sea visitado en el hospital por su mascota y, algunas veces, hasta se queda en el hospital con "su amo", lo cual ha beneficiado el estado físico y mental del paciente. Estos programas deben ser escrupulosamente monitorizados y se deben sopesar los beneficios contra los riesgos de permitir la entrada de animales al hospital. Los hospitales que lo permiten deben establecer un protocolo para minimizar el riesgo de alergias y/o de trasmisión de enfermedades de los animales a los pacientes. Los animales que participan en estos programas deben estar domesticados y entrenados, se debe saber que su comportamiento puede ser predecible y adaptable. Deben ser vacunados y revisados por el veterinario y bañados antes de entrar al hospital, además, deben limitarse a estar con el enfermo y sus familiares en un área privada, donde puedan ser supervisados por personal de la salud. Los niños enfermos deberán lavarse escrupulosamente las manos después de manejar a su mascota. Todos los sitios de entrada de catéteres o sondas se deben cubrir perfectamente para evitar su contacto directo con la mascota, ya que de no hacerlo, esto podría ser la puerta de entrada para una infección. Estas políticas deben ser establecidas de acuerdo con los pediatras, especialistas en enfermedades infecciosas y su control, enfermeras y veterinarios.

Las mascotas también ofrecen ventajas para los adultos, ya que se ha demostrado que los poseedores de una mascota tienden a tener cifras más bajas de presión arterial, ya que les ayuda a relajarse, y también se han encontrado niveles de colesterol y grasas en cifras más bajas.

Uno de los problemas principales que acarrea el tener una mascota es que fácilmente son portadoras de infecciones.

Conocemos con el nombre de zoonosis a las enfermedades que pueden ser transmitidas de los animales a los humanos. Esta trasmisión se lleva a cabo de varias formas: por contacto directo con el animal, por un rasguño, por una mordida, por vía inhalada, por contacto con la orina o excremento o por contacto con un insecto artrópodo que funciona como intermediario.

Las enfermedades infecciosas que adquieren los niños por medio de su mascota pueden ser causadas por organismos como los hongos, las bacterias, los parásitos o los virus y las ricketsias. Algunas enfermedades son muy raras, como la plaga o la rabia, y otras muy frecuentes, como las infecciones intestinales por salmonela o por campilobacter.

Los niños pequeños que tienen una mascota son más propensos a adquirir una enfermedad, ya que por su edad tienden a llevarse las manos a la boca, por lo que la vía fecal-oral o el contacto directo es la forma más frecuente de que un niño adquiera una enfermedad transmitida por su mascota. Los pequeños no se lavan las manos después de manejar a su mascota si no son estrechamente supervisados.

Además de las infecciones y de los traumatismos, las mascotas también pueden ocasionar enfermedades alérgicas a los niños, generalmente por alergia a los pelos del animal, pero también a las escamas, plumas, etc.

En otro artículo revisaremos específicamente las enfermedades transmitidas por perros, gatos y otros animales usados como mascotas, pero las siguientes recomendaciones generales ayudarán a prevenir que sus hijos adquieran infecciones parasitarias transmitidas por los animales:
 
  • Practique una buena higiene: lávese sus manos y haga que sus hijos se las laven frecuentemente, especialmente después de manejar la mascota o limpiar sus desechos.

  • Recoja los desechos de las mascotas de los patios y jardines por lo menos tres veces por semana. Es mucho mejor si lo puede hacer diariamente.

  • No permita que sus hijos caminen descalzos o se acuesten o se sienten en el piso donde puede haber excremento de las mascotas.

  • Al remover los excrementos de las cajas especiales para los gatos lávese las manos en forma inmediata.

  • No permita que sus hijos beban agua de las fuentes ni de algún otro lugar que pudiera estar contaminado con heces de los animales.

  • Desparasite a sus mascotas en forma regular de acuerdo a las instrucciones de su veterinario.

  • Mantenga a su mascota libre de pulgas.

  • Mantenga limpia a su mascota y báñela después de haberla desparasitado.

Para terminar, quisiera insistir en que tener una mascota sana ayudará a tener un hijo sano.

1 comentario:

emma monroe dijo...

gracias por la informacion es un muy buen articulo me proporciono mucha informacion !!!!