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viernes, 30 de septiembre de 2011

LOS PUPITRES O ESCRITORIOS ESCOLARES ALTOS PODRÍAN AYUDAR A REDUCIR LA OBESIDAD INFANTIL


Acaba de ser publicado un estudio en el que los investigadores concluyen que los niños que trabajan en pupitres o escritorios que les permiten permanecer de pie consumen más calorías que los estudiantes que se mantienen en clases sentados en los pupitres tradicionales. De acuerdo a este estudio, los alumnos además presentaron mejor comportamiento y rendimiento académico en sus clases.Aumentar la cantidad de actividad física en los niños durante su permanencia en la escuela es una de las metas utilizadas para combatir la obesidad infantil. Sin embargo, los programas escolares de actividad física ocurren solo durante una pequeña parte del día de un niño. Los autores de este estudio examinaron el efecto de aumentar el gasto calórico pasivo durante todo el día escolar mediante el uso de pupitres o escritorios especialmente diseñados para permitir mantenerse de pie.

El estudio piloto se realizó en 58 niños de primer grado, se formaron 4 grupos: 2 de ellos los grupos de intervención y 2 como grupos de control. A los grupos de intervención se les instalaron en su salón unas estaciones de trabajo altas con un banco y a los del grupo control los pupitres tradicionales. Los alumnos de ambos grupos usaron durante 10 días un monitor de gasto calórico en sus brazos.

Los alumnos del grupo de intervención quemaron 17% más calorías que el grupo control. Los alumnos en el grupo de intervención que estaban por arriba del percentil 85 en las tablas percentilares de peso en relación a la edad y sexo quemaron 32% mas calorías que los niños con sobrepeso del grupo control.

Los profesores y los padres quedaron satisfechos con el comportamiento y rendimiento académico de los alumnos a los que se les permitió estar de pie durante sus clases.

Los autores concluyen que otros estudios deben considerar el costo-efectividad de los pupitres altos ya que cuestan alrededor de 20% más que los escritorios tradicionales.

Quisiera comentar que el problema de la obesidad infantil está vigente en prácticamente todo el mundo, tanto en países ricos como pobres, así que seguirán publicándose numerosos estudios con nuevos métodos encaminados a combatirla. Recordemos que el exceso de calorías ingeridas que no se queman son las que van a desencadenar la obesidad, ya que estas calorías se almacenarán en forma de grasa, así que se requiere lograr que los niños consuman las calorías necesarias de acuerdo a su edad, sexo y actividad física y quemen las suficientes con su actividad física diaria para evitar el exceso de grasa almacenada. Vigilar este balance de entrada y salida de calorías en los niños también es responsabilidad de los padres desde que el bebé nace, ya que si éstas faltan, el niño se desnutre y no crece y si se exceden, se ocasiona la obesidad.

 Desde luego que los médicos de atención primaria y los pediatras estamos obligados a detectar de inmediato durante las revisiones, tanto del niño sano como del enfermo, las variaciones en sus medidas de acuerdo a los parámetros establecidos como normales para la edad del niño.

No podemos descartar el problema que tendrán los maestros con este nuevo método de dar clases con los niños de pie, en una edad en que es difícil mantenerlos quietos, atentos y sin moverse de su lugar y sobretodo aquellos que tienen un trastorno de atención con hiperactividad.


Benden ME, Blake JJ, Wendel ML, Huber JC Jr.
Am J Public Health. 2011 Aug;101(8):1433-6. Epub 2011 Mar 18.

AAP News, October 1, 2011; 32(10): 2 - 2.

martes, 13 de julio de 2010

APOYAN MÉDICOS PROHIBIR ALIMENTOS CHATARRA


Reclaman entorno saludable en escuelas. Afirman que hay sustento científico en lineamientos de Ssa y SEP
(12 julio 2010).- Las asociaciones y sociedades de médicos, especialistas, pediatras y del Instituto Nacional de Salud Pública entraron esta semana al debate para apoyar la regulación de los alimentos y bebidas dentro de los escuelas de educación básica.
La presidenta de la Sociedad Mexicana de Pediatría, Patricia Saltigeral Simental, aseguró que los Lineamientos Generales que buscan regular la venta y distribución de alimentos y bebidas en las escuelas se apegan a la evidencia científica disponible y a la Estrategia Mundial de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para la prevención de la obesidad.
Señaló que en la Estrategia de la OMS, firmada por México en el 2004, los países se comprometen a promover la actividad física y buscar que las dietas conlleven una reducción en el consumo de azúcar, grasa y sodio.
"Dada la limitada capacidad de los niños de tomar decisiones sobre su salud, la escuela debe convertirse en el entorno saludable por excelencia, ofreciendo aquellos alimentos y bebidas que promueven la salud y limitando aquellos, cuyo consumo habitual aumenta el riesgo de la obesidad y de varias enfermedades crónicas", afirmó Saltigeral La investigadora Alejandra Jauregui del Centro de Investigación en Salud y Nutrición del Instituto Nacional de Salud Pública destacó que se ha demostrado que a mayor consumo de bebidas endulzadas mayor es la prevalencia de sobrepeso y obesidad.
El presidente de la Academia Mexicana para el Estudio de la Obesidad, Juan Daniel Rodríguez Choreño, afirmó que la determinación de las Secretarías de Salud y Educación Pública de señalar la cantidad de energía y nutrimentos promedio que requiere los escolares tiene bases científicas y fundamento suficiente para prevenir la pandemia de la obesidad en México.
Arturo Orea Tejeda, presidente de la Asociación Mexicana para la Prevención de Insuficiencia Cardiaca, aseveró que la gravedad del caso de la obesidad y el sobrepeso en México permite considerarlo como un problema de seguridad nacional, pues compromete el futuro del País; y los argumentos de la industria sobre los costos que representará la conversión de sus productos no pueden ser superiores al bien común de conservar la salud.
Gustavo Ángeles Tagliaferro, director del Centro de Investigación en Evaluación y Encuestas del Instituto Nacional de Salud Pública, señaló que no existe evidencia en los países en donde se han puesto en marcha medidas para regular la venta de alimentos y bebidas en las escuelas de que hayan generado una caída en los ingresos y la pérdida de empleos.
Salvador Villalpando, jefe de Departamento de Educación Pre y Posgrado del Hospital Infantil de México Federico Gómez, dijo que en las escuelas no debería existir ningún tipo de alimento disponible, pero mucho menos bebidas azucaradas y de alta densidad energética.
La Federación Mexicana de Diabetes; la Asociación Nacional Mexicana de Educadores en Diabetes; la Academia Nacional de Medicina de México, el IMSS y el Sistema Nacional DIF también se manifestaron a favor de la medida.
Así lo dijo
"La escuela debe convertirse en el entorno saludable por excelencia, ofreciendo alimentos y bebidas que promueven la salud y limitando aquellos cuyo consumo aumenta el riesgo de la obesidad y de enfermedades".

Patricia Saltigeral Simental
Presidenta de la Sociedad Mexicana de Pediatría
Reportaje de  Sonia Del Valle

domingo, 2 de agosto de 2009

JUEGOS Y JUGUETES

Apreciable lector, en esta ocasión lo que quiero compartir contigo es un recuerdo de nuestros juegos infantiles y los juguetes que utilizábamos, es necesario aclarar que provengo de una familia humilde, mi padre era obrero y mi madre ama de casa y en total éramos cuatro hermanos, tres hermanitas y yo el mayor (actualmente 64 años de edad); recuerdo que no sobraba el dinero, lo que me trajeron los Tres Reyes Magos eran juguetes muy sencillos sin embargo para nosotros fueron suficientes aclaro lo anterior porqué acaso para ti fue otra la experiencia, dentro de mis primeros juguetes recuerdo los soldaditos de plomo, luchadores de plástico, carritos con sus rejas de refrescos que para moverlos les amarrábamos un cordel, cañoncitos de plástico que tiraban balines obviamente a corta distancia sin mucha fuerza, pistolas con dardos que en el extremo tenían una ventosa de plástico, pistolas que tronaban fulminantes, pistolas de agua, tuve un triciclo, aunque pedí un rifle de municiones nunca llegó, ni tampoco bicicleta, ni patines de cuatro ruedas (no en línea, no se cuando llegaron a nuestro país).

Tuve pelotas de plástico, carritos de fricción, un juguete que recuerdo con mucho cariño era una lanchita de hoja de lata, que se le ponía una corcholata con una pequeña vela y al hacer ebullición un depósito chiquito con agua, impulsaba la lancha era de mis juguetes preferidos, también unos soldaditos de madera que traían una pequeña pelota del mismo material para tirarlos a distancia, y los juegos con los amiguitos de la cuadra eran las escondidas o escondidillas, el bote escondido, la roña, los encantados, los colores (consistía en escoger un color y sólo lo sabía quien los vendía) llegaba el comprador y si mencionaba un color que tenían los jugadores tenía que pagarlo e inmediatamente después corretear y agarrar al jugador con el color referido, a las hebritas de oro, al avión o bebe leche, a la víbora de la mar, a la cuerda que se brincaba rítmicamente y al final se daba “carne, chile y mole” que era los más rápido que podía girar la cuerda de los extremos, al lobo, al matarilelirelon; es necesario referir que en estos juegos participaban niñas, otro juego era a la “quemada” que consistía en tocar con una pelota al jugador y si se le pegaba con la pelota estaba quemado y perdía, también jugábamos al burro que consistía en que uno de los jugadores se apoyaba en la pared y los demás agachados haciendo filas entre las piernas el resto de los jugadores corrían para montarse en el burro y el primero tenía que hacer un esfuerzo por llegar los más cerca del que estaba apoyado en la pared y así hacerlo más fácil para el resto de los jugadores una vez que el burro estaba cargado había que moverse para tirar a los jugadores que estaban montados y así se turnaban los puestos este juego era sólo para hombres una variante para las mujeres era la “cebolla”.

Al parque liga y ligazo (se cortaban pedacitos de cáscara de naranja y se tiraban con una liga, en Veracruz eran pedacitos de bejuco), También había temporadas para jugar canicas (al hoyito, al ron, a las seguidillas) y había de varias clases todavía me tocaron las hechas de cemento las cuales se quebraban con facilidad y las de vidrio; las clásicas y más baratas agüitas que eran de color azul, blancas, amarillas y los ponches que ya eran más caras y de diversos colores , trompo, balero, yoyo, papalotes, pandorgas o cometas, a las cortadillas, que consistía en una corcholata extendida y aplanada con filo al la cual de le hacían dos orificios en el centro para pasar un cordel y darle movimiento el objetivo era cortar el cordel del jugador contrario.

También un juego clásico era jugar al gato o al timbiriche que consistía en unir puntos para hacer cuadritos ganaba el que hacía más. Otros juegos eran la matatena, que se jugaba con huesitos de chabacano pintados de colores, los palillos chinos, damas chinas con canicas o con fichas, los tableros eran diferentes.

El horario de los juegos se ajustaba al terminar los deberes escolares y algunos que eran obligatorios en el hogar. No teníamos TV y no se inventaban los juguetes electrónicos.

Actualmente se está recomendando 45 minutos de actividad física diaria en los niños y quizá estas líneas sirvan para ofrecerle estos juegos a los niños, es necesario que en la Escuela en el recreo también los niños encuentren actividades que fomenten actividad física; la OMS dicta que en las enfermedades crónicas, inciden de manera perjudicial en la salud: el uso de tabaco, la dieta malsana, la falta de actividad física y el uso nocivo del alcohol, combatiendo estos renglones estaremos cumpliendo con nuestro deber para alcanzar un nivel adecuado de vida saludable.

Por. Dr. Almazan Bonora

Publicado en el Blog para Padres de la Confederación Nacional de Pediatría de México

martes, 19 de mayo de 2009

"MAMÁ, YA NO QUIERO MÁS"

Labios cerrados, negativas reiteradas, rechazo del biberón… Las madres que ignoran los signos de saciedad de sus bebés tienden a sobrealimentarlos, lo que aumenta el riesgo de sobrepeso en sus pequeños. Al menos esto es lo que sugieren las conclusiones de una reciente investigación.

Los datos de este trabajo, publicado en la revista 'Journal of Nutrition Education and Behavior', remarcan que los hábitos de alimentación tienen un importante rol a la hora de promover una excesiva ganancia de peso en los más pequeños.

Preocupados por el incremento de jóvenes con sobrepeso registrado en las últimas décadas, los autores de este trabajo decidieron analizar si las pautas de alimentación en la infancia más temprana influían de alguna manera en el problema.

Para ello, este equipo de investigadores de la Universidad de Rutgers (Nueva Jersey, EEUU) realizó un seguimiento durante un año a 96 madres de raza negra o hispana y provenientes de áreas de bajos recursos que alimentaban a sus bebés exclusivamente con lactancia artificial. Se realizaron visitas al hogar de cada participante a los tres, seis y 12 meses de haber iniciado la investigación. Además de una entrevista con la madre para evaluar sus pautas de alimentación, se realizó una comprobación visual de los hábitos y se midió el peso y la talla de los bebés, entre otras medidas.

Además, también se tuvieron en cuenta otros factores que, a lo largo de la crianza del niño, pudieran influir en su peso, como el índice de masa corporal de la madre antes y durante el embarazo, la cantidad de veces que comía el pequeño a lo largo del día, o el mes en que se introducía en la dieta otro tipo de comida distinta a la leche.

Tendencia a sobrealimentar

Según los datos obtenidos por los investigadores, ninguna de las medidas estudiadas predisponía a una mayor ganancia de peso en los bebés hasta los seis meses. Sin embargo, varios factores sí resultaron determinantes sobre el peso del bebé si se llevaban a cabo entre los seis y los 12 meses.

La capacidad de la madre para detectar la saciedad de su hijo cuando comía fue el factor más destacado. Así, las participantes que ignoraban los signos de hartazgo de su bebé tendían a sobrealimentarlos, lo que incrementaba su riesgo de sobrepeso.

Del mismo modo, la cantidad de veces que alimentaban al pequeño a lo largo del día también se asociaba con mayor riesgo de ganancia rápida de peso en la citada franja de edad.

"Una alimentación más frecuente, especialmente con lactancia artificial, es un fácil culpable sobre el que cargar la culpa. Pero, la sensibilidad maternal sobre el estado de saciedad del niño [...] sugiere que una predisposición a no frenar el ritmo de ingesta y a terminar [el biberón] cuando el niño muestra signos de saciedad podría estar anulando la capacidad del niño de autorregular su consumo", comentan los investigadores en su trabajo.

"La sobrealimentación es más probable cuando los niños sólo toman biberón, ya que la actitud de la madre puede deberse más al signo visual de un recipiente sin terminar que a las señales de saciedad de su hijo", añaden.

En el artículo, estos autores recomiendan que nutricionistas especializados ayuden a las madres, especialmente a las que viven en entornos menos favorecidos, a reconocer los signos de hartazgo y a responder a estas señales.

"Este esfuerzo no frenará la crisis de obesidad infantil, pero podría ser un primer paso para reducir la prevalencia de sobrepeso que hoy en día ya es palpable en los jóvenes estadounidenses", concluyen los investigadores, quienes reclaman estudios más amplios sobre el tema.

Reportaje de Cristina G Lucio Publicado en El Mundo

Maternal Behavior and Infant Weight Gain in the First Year

sábado, 25 de abril de 2009

LAS GOLOSINAS: MUCHAS CALORIAS, CERO NUTRIENTES.

Las golosinas suelen formar parte de la alimentación diaria de muchas personas, especialmente en el caso de los niños. Si bien su consumo no está prohibido, sí debería moderarse debido a que constituyen un alimento que brinda un alto aporte calórico, pero su densidad de nutrientes es baja.

Atractivas no sólo por su gusto, sabor, y variedad, sino también por sus envoltorios, las golosinas están más difundidas en la alimentación habitual de lo que es realmente recomendable.

Uno de los mensajes elaborados por la Asociación Argentina de Dietistas y Nutricionistas Dietistas y que forma parte de las Guías de la Alimentación saludable para la población argentina dice: “Para vivir con salud es bueno disminuir el consumo de azúcar”.

Por lo tanto, es recomendable comer menos golosinas y dulces, para evitar los problemas de sobrepeso y obesidad, tan comunes en estos tiempos. Además, se reduce la probabilidad de desarrollar caries dentales.

El consumo de golosinas en exceso no sólo no es recomendable por la alta cantidad de azúcares y grasas de mala calidad que poseen, sino también debido a que reemplazan el consumo de otros alimentos con mayor densidad nutricional, como son las frutas y las hortalizas, entre otros.

Por esto, se recomienda a las personas sanas, que las golosinas sean consumidas en pequeñas cantidades, como “complemento” del resto de los alimentos básicos.

Para comer entre horas, en vez de optar por golosinas y dulces, se pueden consumir frutas frescas, que constituyen una excelente y saludable elección. También puede optarse por frutas secas como nueces, almendras, avellanas, maníes y otras), o desecadas (orejones y pasas), ya que no poseen tanta azúcar y las grasas que contienen son de buena calidad.

Otro consejo a tener en cuenta es no utilizar las golosinas como premio o castigo de actitudes de los niños. Es muy común que las madres, abuelas o aquellos mayores que tengan menores bajo su cuidado recurran a las golosinas para premiar a los niños ante una buena conducta o, por el contrario, prohíban su consumo cuando el niño no se ha portado bien.

Este perjudicial hábito, no sólo le da más protagonismo a las golosinas del que realmente tendrían que tener en la alimentación habitual, sino que genera en los niños una conducta condicionada por un alimento. El día de mañana, cuando este niño sea un adulto, ante una situación difícil, es muy probable que necesite recurrir a algún alimento para calmar su angustia, ansiedad o depresión. Si ese alimento es una golosina, se facilita, de esta forma, la excesiva ganancia de peso que lleva al sobrepeso y a la obesidad

Publicado en Aprende a Comer

viernes, 10 de abril de 2009

LOS NIÑOS QUE CARECEN DEL AUTOCONTROL PODRÍAN TENDER AL AUMENTO DE PESO

Los niños pequeños que no pueden parar de comer dulces, o sea, los que tienen más dificultad en aplazar la gratificación, parecen más propensos a tener sobrepeso cuando crecen.

Lo mismo parece ser verdad en los niños pequeños que no pueden prescindir de los juguetes atractivos.

No está claro si estos hallazgos, provenientes de dos estudios que aparecen en la edición de abril de la revista Archives of Pediatrics & Adolescent Medicine, representan un efecto de "naturaleza" o "crianza", pero podrían de cualquier manera resultar en cambios conductuales positivos para ayudar a controlar la epidemia actual de obesidad, dijeron los expertos.

"Hay tan pocos estudios que dan seguimiento al desarrollo de la obesidad con el tiempo, así que el hecho de que pudiéramos capturar algo precoz en el desarrollo de la obesidad y seguirlo en el tiempo hasta la niñez media es poco común", afirmó Meg H. Zeller, profesora asistente de pediatría del Hospital Infantil de Cincinnati.

"El hecho de que se trata de algo conductual es uno de los mejores puntos, porque es algo con lo que se puede trabajar. Se ha identificado algo que es modificable", añadió Zeller, que no participó en los estudios.

Estudios anteriores han relacionado los problemas de peso en la adultez, y los problemas que conllevan como enfermedad cardiaca y diabetes, con problemas de peso anteriormente en la vida, aunque pocos han observado una posible asociación con la capacidad de aplazar la gratificación.

Para el nuevo estudio, se colocó a 805 niños de cuatro años de edad en una habitación con un plato grande y uno pequeño de caramelos, galletas de animales o galletas saladas. Se les dijo que podían comer del plato grande si esperaban a que volviera un adulto. Si no podían esperar, podían tocar un timbre para llamar a un adulto.

El 47 por ciento de los participantes "fracasaron" en la prueba porque tocaron el timbre o simplemente tomaron lo que querían.

Los que fracasaron tenían 29 por ciento más probabilidades de tener sobrepeso siete años después, a los once años de edad. También eran más propensos a tener madres que tenían sobrepeso, lo que podría reflejar factores tanto genéticos como ambientales, aclararon los autores. El segundo estudio encontró resultados similares en una muestra de 1,061 niños de tres años de edad, tanto con juguetes como dos años más tarde, a los cinco, con comida.

Al igual que en el primer estudio, se pidió a los niños que se sentaran solos en una habitación con un juguete durante 150 segundos. Si esperaban al menos 75 segundos para usar el juguete, habían "pasado la prueba". A los cinco años de edad, participaron en una prueba similar, con comida.

Los que no pudieron esperar en ambas ocasiones tenían un índice de masa corporal (IMC, una proporción entre el peso y la estatura) más alto a los doce años de edad, y aumentaron de peso más rápidamente.

Pero no está claro si la respuesta de aplazamiento de la gratificación en realidad causaba los problemas con el peso. Tampoco está claro si se trata de un problema de naturaleza o de crianza.

"No sabemos si es la crianza o algo innato del niño", apuntó la Dra. Julie C. Lumeng, autora principal del estudio de la comida y profesora asistente de pediatría de la Facultad de medicina de la Universidad de Michigan.

Añadió que es posible que muchos niños, igual que muchos adultos, usen la comida para regular el estado de ánimo.

A pesar de las preguntas sin responder, los hallazgos podrían tener algún impacto inmediato. "Si su hijo tiene dificultades para aplazar la gratificación, podría ayudarle a aprender tales habilidades", señaló Lumeng, científica asistente de investigación del Centro de crecimiento y desarrollo humanos de la universidad.

Una estrategia sería colocar la comida en la despensa, "ya que si no la ven no pensarán en ella". O distraer al niño que pide comida constantemente, o incluso eliminar la comida basura por completo de la casa.

Estructurar un horario de refrigerios y comidas también podría ayudar, aseguró Lumeng.

"Esto realmente da algo para desarrollar una intervención a las personas que están estudiando la prevención de la obesidad, algo tan crítico en este momento", añadió Zeller. "Los pediatras pueden hacerlo, y los padres comprenden la idea de la gratificación aplazada. Vivimos en un ambiente en que la gratificación es tan inmediata".

domingo, 5 de abril de 2009

LOS BEBÉS GORDOS CORREN RIESGO DE SER NIÑOS OBESOS

Los pequeños que ganan mucho peso cuando son bebés tienen más posibilidades de convertirse en obesos cuando crezcan, lo que demuestra la importancia de los hábitos alimenticios tempranos, dijeron los investigadores el lunes.

Observar a los niños mientras comen fijándose en las señales sobre cuándo están satisfechos y motivarlos a beber mucha agua podría ayudar a controlar su peso, de acuerdo a dos estudios publicados en la revista Pediatrics.

La tasa de obesidad entre los niños estadounidenses se ha duplicado en los últimos 20 años, y casi un tercio de los niños de Estados Unidos tienen sobrepeso o son obesos.

La epidemia de la obesidad está vinculada a presentar problemas de salud tales como un aumento en el riesgo de tener enfermedades cardíacas, diabetes y cáncer.

Los investigadores en la Universidad de Harvard y el Children's Hospital, en Boston, dividió a 559 niños en cuatro grupos basándose en la medición de su peso y estatura al momento de nacer, a los seis meses y a los tres años. Casi uno de cada 10 niños era obeso a los 3.

Aquellos que pesaban más al momento de nacer y aquellos que ganaron casi todo el peso a los 6 meses juntos tienen un 40 por ciento de probabilidad de convertirse en obeso a los 3 años. "(Esto) sugiere que es la rápida obtención de peso en la infancia la que pone a los niños en riesgo" más que un alto peso en el nacimiento, escribió Elsie Taveras y sus compañeros de investigación.

La obesidad a los 3 años no necesariamente se traduce a una obesidad en la niñez o adultez, pero aumenta el riesgo, dijeron.

Los investigadores de Harvard señalaron que es importante educar a los padres y otros cuidadores para que mejoren la dieta infantil y ayudarlos a reconocer cuándo los niños están satisfechos.

Un segundo estudio publicado en la revista por Rebecca Muckelbauer y sus colegas del Research Institute of Child Nutrition en Dortmund, Alemania, descubrió que una forma fácil para evitar que los niños ganen mucho peso era motivarlos a beber más agua.

Fuentes de agua fueron instaladas en las escuelas en las áreas pobres de Dortmund y Essen, Alemania, y 1.641 estudiantes de segundo y tercer grado fueron instados a que bebieran más agua. Ellos bebieron el equivalente a un vaso de agua diario adicional en comparación a los niños que no recibieron la motivación.

Aquellos que bebieron más agua disminuyeron su riesgo de tener sobrepeso en un 31 por ciento.

Publicado en la revista Pediatrics

lunes, 23 de marzo de 2009

PRACTICAR EJERCICIO DE MANERA SOSTENIDA ES MAS EFECTIVO PARA CONTROLAR EL PESO EN LOS NIÑOS

La realización de períodos más prolongados de ejercicio físico daría mejor resultado para que los niños mantengan un peso saludable que la actividad esporádica acumulada durante el día, sugirió un estudio.

La investigación sobre unos 2.500 niños y adolescentes, de entre 8 y 17 años, determinó que cuanta más actividad moderada a fuerte hacían, menos propensos eran a tener sobrepeso. Pero la forma en la que hacían ese ejercicio también importaba.

Cuantos más períodos sostenidos de entre 5 y 10 minutos de ejercicio hacían los niños por día, menos probabilidades tenían de tener sobrepeso; este beneficio era independiente del tiempo total diario que hacían actividad física.

Aun entre los niños con niveles relativamente altos de actividad física, los que acumulaban la mayor cantidad de períodos de ejercicio sostenido eran un 59 por ciento menos propensos a tener sobrepeso que los que hacían ejercicio esporádicamente durante menos de 5 minutos por vez.

Los resultados fueron publicados en American Journal of Preventive Medicine.

Las guías estadounidenses recomiendan que los niños hagan 60 minutos diarios de ejercicio moderado a fuerte. Aunque no especifican cómo deberían acumularse esos minutos.

Los nuevos resultados sugirieron que, para controlar el peso, los niños deberían tener períodos más prolongados de actividad, según explicó el doctor Ian Janssen, de Queen's University, en Ontario, Canadá.

En algunos casos, dijo a Reuters Health, la mejor forma de lograrlo son los deportes organizados u otras actividades.

De todos modos, Janssen señaló que no todos los deportes son iguales. En el básquet, por ejemplo, hay que quedarse parado mucho tiempo. En el fútbol, en cambio, los niños tienen que correr de un extremo al otro del campo permanentemente.

Según Janssen, se desconoce por qué los períodos de actividad serían tan beneficiosos independientemente del tiempo total que los niños ejercitan. Especuló que prolongar el tiempo de ejercicio tendría efectos hormonales mayores que la actividad esporádica acumulada en el día.

Publicado en la revista American Journal of Preventive Medicine

jueves, 5 de marzo de 2009

CONTRA LA TENDENCIA A LOS BEBÉS ROLLIZOS

A medida que aumenta el peso de los bebés, se urge a los padres a tomar medidas desde el principio para prevenir la obesidad

Los niños, adolescentes y adultos que tienen exceso de peso no son los únicos estadounidenses que tienen un problema de peso en estos días. La tendencia hacia los bebés más y más grandes está suscitando la preocupación de los expertos en salud también.

Un estudio reciente halló que, actualmente, los bebés estadounidenses de hasta seis meses de edad tienen 59 por ciento más probabilidades de tener exceso de peso que los nacidos hace veinte años.

Y aunque los bebés gorditos podrían percibirse como lindos y saludables, los padres deben tener en cuenta la prevención de la obesidad en las primeras etapas de la vida, advierten los expertos en salud. Eso significa no solo prestar atención al peso de los bebés, sino también al peso de la madre antes de la concepción y durante el embarazo.

"El peso que aumenta una madre durante el embarazo, sobre todo si aumenta más de lo recomendado, se relaciona con más probabilidades de obesidad infantil", señaló la Dra. Christine M. Olson, profesora de nutrición comunitaria de la Universidad de Ithaca, Nueva York.

La propia investigación de Olson halló que eso era así. Le dio seguimiento a 208 parejas de madres e hijos y halló que el peso adicional obtenido durante el embarazo (es decir, más de 11.3 a 15.9 kg o 25 a 36 libras para las mujeres que comenzaron el embarazo con un peso normal) incrementaron sus probabilidades de tener exceso de peso a los tres años de edad. Definió exceso de peso a los tres años como pesar más que el 85 por ciento de los niños a esa edad.

Cerca del cuarenta por ciento de los niños cuyas madres tenían exceso de peso o eran obesas al comienzo del embarazo tenían exceso de peso para los tres años, mientras que apenas el 24 por ciento de aquellos cuyas madres habían tenido peso normal o inferior al mismo durante el embarazo tenían exceso de peso para los tres años.

El impacto fue mayor entre las mujeres que tenían exceso de peso o eran obesas antes de quedar embarazadas.

Para el Dr. Frank R. Greer, profesor de pediatría de la Facultad de Medicina y salud pública de la Universidad de Wisconsin y presidente del comité de nutrición de la Academia Estadounidense de Pediatría, estas relaciones tienen sentido.

"Ciertamente, las madres que tienen exceso de peso están en riesgo de tener bebés con exceso de peso", dijo. "Las madres que tienen diabetes de la gestación (la que se diagnostica durante el embarazo) también están en mayor riesgo". Además, si el padre también tiene exceso de peso, dijo, esto también puede ayudar a predecir si el bebé lo tendrá.

Sin embargo, Greer advirtió que no es un asunto sencillo.

"Predecir la obesidad durante el primera año de la vida es problemático", aseguró Greer. "Obviamente, se puede señalar a los bebés que están en riesgo teniendo en cuenta tanto su peso al nacer como a sus padres. Sin embargo, los pediatras se muestran reacios a hacerlo en las visitas de niño sano antes de que el niño se acerca al percentil 85 de peso", que generalmente se considera como el umbral para la clasificación de exceso de peso.

¿Qué se puede hacer? Greer y Olson tienen varias sugerencias.

Además de lograr un peso saludable antes del embarazo, las mujeres deben seguir las directrices de aumento de peso durante el embarazo, dijeron. Eso significa de 11.3 a 15.9 kg o de 25 a 36 libras para las mujeres de peso normal, más para las que tienen peso inferior al normal y menos para las que tienen exceso de peso. Pregúntele a su médico qué es lo mejor para usted.

Apenas el cuarenta por ciento de las mujeres permanecen dentro de las directrices de aumento de peso recomendadas, según ha hallado Olson.

Olson y Greer estuvieron de acuerdo en que la lactancia durante los primeros cuatro a seis meses puede ayudar a reducir las probabilidades de que un niño tenga exceso de peso. Pero la lactancia exclusiva durante tanto tiempo podría ser un reto, aseguró Olson, sobre todo si una mujer regresa a trabajar.

Olson advirtió que las mujeres deben investigar sobre sus derechos. Por ejemplo, una ley de Nueva York establece pausas durante el trabajo para que las mujeres extraigan la leche con una bomba manual, señaló Olson. Las madres lactantes quizá también deseen pedirles a sus supervisores que les den apoyo y consejos sobre cómo compaginar mejor la lactancia y el trabajo.

viernes, 27 de febrero de 2009

LA OBESIDAD ES TAN PELIGROSA PARA LOS ADOLESCENTES COMO FUMAR DE MANERA EMPEDERNIDA

Los hombres que tenían sobrepeso de adolescentes son mucho más propensos a morir antes, de acuerdo con un estudio

Ser obeso a los 18 años aumenta el riesgo de muerte prematura en la edad adulta tanto como fumar más de 10 cigarrillos al día, de acuerdo con investigadores suecos.

El Dr. Martin Neovius del Instituto Karolinska y colegas analizaron los datos de más de 45,000 jóvenes de 18 años de edad que se sometieron a las pruebas de alistamiento del servicio militar en las que se registró su índice de masa corporal (IMC) y su relación con el tabaco. A los hombres se les dio seguimiento durante un promedio de 38 años.

Durante el periodo de seguimiento, murieron 2,897 hombres. La incidencia de muerte fue más alta entre los hombres obesos y más baja entre los de peso normal. En comparación con los que tenían un peso normal a los 18 años, los que tenían sobrepeso eran casi un tercio más propensos a morir prematuramente, mientras que los que eran obesos eran más de dos veces más propensos a sufrir una muerta prematura.

Estar por debajo del peso no aumentó el riesgo, pero estar demasiado delgado (un IMC inferior a 17) elevó el riesgo de muerte prematura tanto como el sobrepeso. El estudio también encontró que los fumadores empedernidos eran más de dos veces más propensos a morir de forma prematura que los no fumadores, y que los fumadores empedernidos que también eran obesos eran casi cinco veces más propensos a morir a una edad temprana que los no fumadores de peso normal.

Sin embargo, los investigadores no encontraron ninguna interacción estadísticamente significativa entre fumar de manera empedernida y la obesidad, lo que según ellos significa que tener sobrepeso a los 18 eleva el riesgo de muerte prematura, independientemente de si el individuo fuma o no.

El estudio fue publicado en línea en la edición del 25 de febrero de la revista BMJ.

En muchos países, un número cada vez mayor de adolescentes fuma y además tienen sobrepeso o son obesos. Los investigadores concluyeron que "el sobrepeso, la obesidad y fumar entre los adolescentes siguen siendo objetivos importantes que ameritan de mayores iniciativas de salud pública".

Publicado en la revista BMJ

viernes, 13 de febrero de 2009

FRUTAS Y VERDURAS: 5 AL DÍA

Los invitamos a visitar la página de la Asociación para la Promoción y el Consumo de Frutas y Hortalizas 5 al día.

5 al día es una ASOCIACIÓN sin ánimo de lucro cuyo fin consiste en fomentar el consumo diario de FRUTAS Y HORTALIZAS FRESCAS. ¿Por qué 5 al día? Su nombre se basa en la ración mínima de consumo diario de FRUTAS Y HORTALIZAS FRESCAS recomendada por la comunidad científica y médica en una dieta saludable.

Su estrategia es la difusión del mensaje: "Frutas y Hortalizas: 5 al día! Bueno para la salud".

Sus Objetivos son:

  • Informar sobre los beneficios para la salud del consumo diario de al menos 5 raciones de frutas y hortalizas frescas.
  • Influir en la mejora de los hábitos alimenticios de nuestra sociedad.
  • Divulgar el mensaje "Frutas y Hortalizas: 5 al día! Bueno para la salud"
  • Incrementar el consumo per cápita de frutas y hortalizas frescas de la población española hasta alcanzar el nivel recomendable.

Visitar la página

Recetas

viernes, 16 de enero de 2009

LA DIETA Y EL EJERCICIO REDUCEN EL RIESGO DE SÍNDROME METABÓLICO EN LOS NIÑOS

Prevenir la obesidad aumenta la función de los vasos sanguíneos, incluso sin pérdida de peso, según un estudio

Los componentes del síndrome metabólico que aparecen en niños deben ser tratados por médicos que también les exhorten a mejorar su dieta y su rutina de ejercicio, según un informe reciente.

En los adultos, el síndrome metabólico ocurre cuando tienen al menos tres factores de riesgo de los siguientes: obesidad abdominal (una circunferencia de cintura mayor de 35 pulgadas u 89 centímetros para las mujeres y de 40 pulgadas o 102 centímetros para los hombres), un colesterol LDL ("bueno") bajo, triglicéridos altos, glucosa en ayunas alta, y presión arterial alta.

Aunque a veces es difícil diagnosticarlos en los niños, pueden ocurrir agrupaciones similares en la niñez. El informe, que aparece en la edición en línea del 12 de enero de la revista Circulation, pidió a los médicos medir y tratar las piezas individuales del síndrome en los niños al mismo tiempo que intervienen para romper malos hábitos de dieta y ejercicio.

"Los factores de riesgo adversos y las conexiones entre ellos que eventualmente llevan al síndrome metabólico comienzan en la niñez", aseguró en un comunicado de prensa de la American Heart Association la Dra. Julia Steinberger, directora de ecocardiografía pediátrica y cardiología preventiva del Hospital pediátrico de la Universidad de Minnesota en Minneapolis. Fue presidenta del grupo que escribió el informe.

Gran parte del aumento del riesgo se relaciona al aumento continuo en la obesidad infantil, que la asociación cardiaca afirma se encuentra en alrededor del 17 por ciento de todos los niños de 6 a 19 años de edad. Tener un índice de masa corporal en o por encima del percentil 95 para la edad del niño se considera como obesidad.

"Podemos afirmar que la obesidad infantil es nuestro mayor problema", aseguró Steinberger. "Se ha demostrado que cuando la dieta y el ejercicio mejoran en los niños con sobrepeso, la estructura y la función de los vasos sanguíneos mejora incluso sin pérdida de peso".

Publicado en la revista Circulation

lunes, 12 de enero de 2009

LOS NIÑOS OBESOS QUE RONCAN TIENEN MÁS SUEÑO DURANTE EL DÍA

Los niños obesos que no pueden respirar mientras duermen padecen más somnolencia diurna excesiva que los chicos más delgados que también son roncadores crónicos, demostró un estudio publicado en la revista Pediatrics.

Los síntomas en los niños con sobrepeso son "sorprendentemente reminiscentes de los patrones de somnolencia diurna excesiva en los adultos con apnea obstructiva crónica", escribieron los doctores David Gozal y Leila Kheirandish-Gozal, de la University of Louisville, en Kentucky.

Esto sugiere, agregó el equipo, que la apnea obstructiva del sueño se muestra distinta en los niños obesos que en los de peso normal, lo que sería importante para el tratamiento de la enfermedad y el conocimiento de cómo altera la función de orgánica.

Ambos investigadores habían observado previamente que entre los niños con problemas de sueño, el cansancio diurno era el síntoma principal en los obesos, mientras que la somnolencia tendía a manifestarse como falta de atención e hiperactividad en los chicos con peso normal.

Para investigar la hipótesis de que los niños con ronquidos igualmente graves serían más propensos a tener somnolencia diurna si son obesos, el equipo estudió a 50 chicos de entre 6 y 9 años, saludables y con peso normal que roncaban habitualmente y los comparó con 50 niños obesos y roncadores, con el mismo género, edad y etnia.

El equipo observó a los niños mientras dormían durante toda una noche en el laboratorio y luego les hicieron una prueba múltiple de latencia del sueño para evaluar el nivel de somnolencia diurna a través de la cantidad de tiempo que demoran los niños en dormirse durante el día.

El test incluyó la posibilidad de que los niños durmieran una siesta de 30 minutos cada dos horas, a partir de las 8 de la mañana. Cada niño tuvo cinco oportunidades de dormir siesta. En promedio, los niños obesos demoraron 12,9 minutos para dormirse y los no obesos, 17,9 minutos. Veintiún niños obesos tenían una latencia de sueño de 12 minutos o menos, lo que se observó en sólo cinco chicos con peso normal.

La somnolencia diurna estuvo más sólidamente asociada con la cantidad de veces que un niño se despertaba por hora debido a alteraciones respiratorias.

Esto sugiere, según los autores, que la fragmentación del sueño sería más frecuente en los niños obesos y que la deficiencia de oxígeno durante el sueño tendría un papel importante en la producción de la respuesta biológica que eleva la somnolencia diurna.

Mientras que la apnea obstructiva del sueño era más frecuente entre los chicos obesos que en los más delgados, aquéllos sin el trastorno seguían siendo aún más propensos a sentir somnolencia diurna excesiva que los niños más delgados.

La obesidad y la apnea obstructiva del sueño, explicaron los investigadores, son trastornos asociados con la inflamación sistémica de bajo grado.

De modo que ambas condiciones podrían actuar juntas para aumentar aún más el nivel de sustancias orgánicas promotoras de inflamación y somnolencia, sugirió el equipo.

Si bien el mecanismo detrás de esa relación exige más investigación, el equipo concluyó que, por ahora, debería pesquisarse la apnea obstructiva del sueño en niños con síntomas de somnolencia diurna excesiva que no pueden permanecer despiertos.

PUBLICADO EN PEDIATRICS

jueves, 11 de diciembre de 2008

EN MÉXICO SE CONSUME MÁS ENERGIA EN BEBIDAS QUE EN LOS ESTADOS UNIDOS

Un estudio publicado por The Journal of Nutrition advierte que los mexicanos han incrementado su consumo diario de calorías a través de las bebidas, al grado que ya rebasan a los estadounidenses.

El estudio titulado “El consumo de energía a través de las bebidas está aumentando entre adolescentes y adultos mexicanos”, realizado por el Instituto Nacional de Salud Pública, El Colegio de México y la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Carolina del Norte, advierte:

“El porcentaje del total del consumo energético diario proveniente de las bebidas en los adolescentes y adultos mexicanos (22.5%) fue mayor que aquel realizado en una investigación nacional representativa de la población de los EUA (21%)”. En contraste, en México, la energía proveniente de los alimentos se mantuvo constante entre 1999 y 2006, según la Encuesta Nacional de Nutrición de 1999 y la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2006.

El aumento en el consumo de bebidas azucaradas coincide con un ascenso grave en los índices de sobrepeso y obesidad en México, el mayor incremento que se ha registrado a escala mundial. El Instituto Nacional de Salud Pública y el Instituto Nacional de la Nutrición han demostrado que el consumo de refrescos aumentó 40% en sólo 14 años (1988-2002).

“Estas evidencias fortalecen las ‘Recomendaciones sobre el Consumo de Bebidas para una Vida Saludable’ de la Secretaría de Salud, que recomiendan dejar de beber refrescos. Es urgente impulsar regulaciones efectivas para combatir lo que es hoy el mayor problema de salud pública del país: la epidemia de obesidad y sus consecuencias en salud”, señaló Alejandro Calvillo, director de El Poder del Consumidor. Y añadió: “Se debe prohibir la venta de bebidas con alto contenido energético en las escuelas y volver obligatoria la instalación de bebederos de agua potable. De manera paralela, prohibir la publicidad de este tipo de bebidas en los horarios infantiles de TV”.

Para ello es indispensable la colaboración de la Secretaría de Educación Pública y las empresas, ya que la titular de la SEP, Josefina Vázquez Mota, promueve la presencia en las escuelas de las empresas Coca Cola y Pepsico; mientras Conméxico, organismo que agrupa a las empresas procesadoras de alimentos, como Coca Cola, Pepsico y Bimbo, ha realizado un intenso y multimillonario cabildeo en el Congreso Federal para impedir que prospere alguna de las 20 iniciativas que se han presentado en los últimos tres años para regular la comida chatarra (en escuelas, publicidad, etiquetado).

Publicado en The Journal of Nutrition

jueves, 4 de diciembre de 2008

LOS NIÑOS OBESOS CORREN RIESGO DE SUFRIR DAÑO EN LA GLÁNDULA TIROIDES

Los niños obesos estarían sufriendo daño en sus tiroides, lo que crea un círculo vicioso de metabolismo y sobrepeso, informaron el miércoles investigadores italianos.

La obesidad causaría inflamación, lo que daña la glándula tiroides, encargada de segregar hormonas para regular el metabolismo y otras funciones físicas importantes, indicó el equipo del doctor Giorgio Radetti, del Hospital Regional de Bolzano en Italia.

Los expertos evaluaron a 186 niños con sobrepeso y obesidad durante alrededor de tres años. El equipo evaluó los niveles de hormonas tiroides y anticuerpos antitiroides y obtuvo imágenes de la glándula mediante ultrasonido.

"Nuestro estudio muestra que las alteraciones en la función y estructura tiroidea son comunes en los niños obesos y quizá hayamos descubierto la relación", dijo Radetti en un comunicado. "Hallamos una asociación entre el índice de masa corporal y los niveles de la hormona tiroidea que sugiere que el exceso de grasa jugaría un papel importante en la modificación del tejido tiroideo", agregó el experto.

En un articulo publicado en Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism, los investigadores señalaron que 73 de los niños tenían tiroides que lucían inflamadas, pero no presentaban la condición llamada tiroiditis de Hashimoto, una enfermedad autoinmune en la que las células T atacan por error la tiroides.

Pero los niños carecían de los anticuerpos involucrados en la enfermedad.

"Los resultados del ultrasonido son un poco misteriosos", dijo Radetti. "Sin embargo, los hallazgos sugieren la existencia de un estado inflamatorio de bajo grado, que se conoce como una característica de la obesidad", agregó.

Se necesitan más estudios para demostrar si la pérdida de peso normalizaría la tiroides y devolvería la salud a los niños, expresó Radetti.

El mal funcionamiento de la tiroides puede relacionarse con el aumento de peso, aunque estimular la glándula no genera una pérdida automática de los kilos de más.

No obstante, adelgazar ha demostrado restaurar el funcionamiento de la glándula tiroides en algunos casos.

Publicado en la revista Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism

domingo, 23 de noviembre de 2008

PROHIBIR LA PUBLICIDAD DE COMIDA RÁPIDA REDUCIRÍA LA OBESIDAD INFANTIL

Prohibir la publicidad de comida rápida en televisión en Estados Unidos podría disminuir un 18 por ciento la cantidad de niños con sobrepeso, informaron investigadores.

Pero el equipo de la Oficina Nacional de Investigación Económica estadounidense cuestionó si sería práctico imponer ese tipo de regulación oficial, que sólo existe en Suecia, Noruega y Finlandia.

"Sabemos desde hace un tiempo que la obesidad infantil ha invadido nuestra cultura, pero se han realizado pocas investigaciones empíricas que identifiquen a la publicidad televisiva como una posible causa", indicó la economista Shin-Yi Chou, de la Lehigh University en Pennsylvania.

"Quizás, esta línea de investigación pueda conducir a un debate serio sobre el tipo de políticas que pueden disminuir la epidemia de obesidad en Estados Unidos", agregó la experta. Para el estudio, financiado en parte por el Gobierno federal, Chou y sus colegas emplearon datos de casi 13.000 niños que participaron del Sondeo Longitudinal Nacional sobre Niñez y Juventud en 1979 y en 1997, ambos lanzados por el Departamento de Empleo de Estados Unidos.

"La medición de publicidad utilizada es la cantidad de horas de mensajes publicitarios televisivos sobre restaurantes de comida rápida que se veían por semana", escribió el equipo en Journal of Law and Economics.

"Nuestros resultados indican que una prohibición de esas publicidades reduciría en una población determinada un 18 por ciento el número de chicos de entre 3 y 11 años con sobrepeso y un 14 por ciento la cantidad de adolescentes de 12 a 18 años con exceso de peso", añadieron los autores.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos estiman que el 13,9 por ciento de los niños de 2 a 5 años tienen sobrepeso, al igual que el 18,8 por ciento de los de 6 a 11 años y el 17 por ciento de aquellos de entre 12 y 19 años.

Los porcentajes han estado aumentando continuamente.

Mirar televisión también es un factor conocido de aumento de las tasas de obesidad, ya sea porque los chicos ejercitan menos o porque puede interferir con el sueño.

El Instituto de Medicina estadounidense informó en el 2006 que existía evidencia convincente que vinculaba la publicidad sobre alimentos en televisión con el aumento de la obesidad infantil.

Un estudio sugirió que los niños veían un promedio de 20.000 comerciales televisivos por año en la década de 1970, lo que aumentó a 30.000 en los diez años siguientes y trepó a más de 40.000 a fines de los 90.

Publicado en el Journal of Law and Economics

viernes, 7 de noviembre de 2008

LOS NIÑOS QUE DUERMEN POCO PODRÍAN SER FUTUROS OBESOS

Dormir bien todas las noches protegería a los niños de ser adultos obesos, sugirió un nuevo estudio.

Un equipo de investigadores halló entre más de 1.000 personas estudiadas desde el nacimiento hasta los 32 años, que las que habían dormido muy pocas horas durante la niñez eran más propensas que el resto a ser adultos obesos.

Aún tras considerar otros factores, como el peso infantil, la exposición a la televisión y el nivel de actividad física en la adultez, esa relación entre la falta de sueño y el riesgo de obesidad se mantenía durante toda la vida.

Esto respalda la idea de que los hábitos de sueño tempranos tienen un efecto directo sobre el peso en el largo plazo, opinó el autor principal del estudio, el doctor Robert John Hancox.

"Aunque no podemos probar que esa sea una relación causa-efecto, el estudio aporta evidencia sólida de que sería así", dijo a Reuters Health.

Los resultados obtenidos por el equipo dirigido por Hancox, de la Universidad de Otago, en Dunedin, Nueva Zelanda, fueron publicados en la revista Pediatrics.

Varios estudios previos hallaron que los adultos y los niños que duermen pocas horas corren alto riesgo de tener sobrepeso. Pero Hancox señaló que éste es el primer estudio que demuestra esa relación en el largo plazo.

El estudio incluyó a 1.037 hombres y mujeres controlados desde el nacimiento, entre 1972 y 1973, hasta los 32 años. Cuando los participantes tenían 5, 7, 9 y 11 años, sus padres informaron el horario habitual para acostarse a dormir y para levantarse.

El equipo halló que a medida que disminuía la cantidad de horas de sueño en los niños, aumentaba el índice de masa corporal (IMC) en la edad adulta.

El IMC es una medición del peso en relación con la estatura.

Los adultos que habían dormido pocas horas durante la niñez (menos de 11 horas por noche) tenían un IMC mayor que los que habían dormido las horas recomendadas.

"El descanso inadecuado en la niñez tendría consecuencias de largo plazo", explicó Hancox- Los resultados, indicó el equipo, sugieren que el control del peso sería otro motivo para que los niños duerman bien a la noche. Los expertos recomiendan que entre los 5 y los 12 años, los chicos duerman 11 horas y que los adolescentes duerman entre 8,5 y 9,5 horas.

Hoy, los niños están durmiendo menos que las generaciones previas, indicó Hancox. Esa tendencia, agregó, estaría promoviendo el aumento de la obesidad.

Nadie sabe con certeza por qué la falta de sueño está asociada con un mayor peso corporal. Una teoría, según estudios en laboratorios sobre el sueño, dice que la falta de horas de sueño altera el equilibrio normal de las hormonas que estimulan y suprimen el apetito. Además, los niños somnolientos estarían demasiado cansados como para hacer actividad física durante el día.

Publicado en Pediatrics

jueves, 9 de octubre de 2008

ENCUESTA SOBRE LA OBESIDAD INFANTIL

Lo invitamos a participar en una nueva encuesta de Mi Pediatra. Esta encuesta rápida es para saber la causa a la que le atribuye la obesidad o sobrepeso a sus hijos. Participe y vea los resutados.

Participar en la encuesta

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viernes, 26 de septiembre de 2008

CÓMO COMER HAMBURGUESAS Y NO MORIR EN EL INTENTO

Las hamburguesas son, hoy en día, el alimento que identifica y caracteriza a las “comidas rápidas” o “comidas chatarra”. Sin embargo, teniendo en cuenta ciertas consideraciones, pueden convertirse en una buena opción para ofrecerles a los niños o a cualquier otro integrante de la familia.

El primer consejo es que sean elaboradas en casa. De esta manera, uno puede conocer los ingredientes que la integran, de qué calidad son y en qué cantidad se encuentran. Para su elaboración, se puede optar por los distintos tipos de carne: de vaca, de pollo o de pescado.

La recomendación es siempre utilizar cortes magros y picarlos; o comprar directamente carne ya picada pero especial, con poca grasa.

El huevo, que se encuentra entre sus ingredientes y que se utiliza como elemento de unión, puede usarse entero, o utilizar únicamente la clara sobre todo en el caso de aquellas personas que por problemas de salud necesiten reducir la cantidad de colesterol que ingieren en su alimentación.

Las hamburguesas, al igual que otro tipo de preparaciones en cuya elaboración se mezclan ingredientes, constituyen una buena oportunidad para incorporar vegetales en la alimentación. Por ejemplo: zanahoria, acelga, cebolla, ají, cebolla de verdeo, berenjenas, etc. Estos alimentos pueden triturarse y mezclarse con los otros ingredientes y de esta manera quedan “ocultos”. En este caso, las hamburguesas son una buena opción para ofrecerles a los niños ya que ellos suelen aceptar este plato sin problemas y en definitiva, están comiendo los vegetales que en ellas se encuentran.

Al momento de cocinarlas, ya sea a la plancha, a la parrilla o al horno, se debe asegurar su cocción completa, verificando que en su interior no haya partes rosadas o que al cortarlas no salga jugo rojo.

Cuando llegue la hora de consumirlas se pueden servir “al plato”, junto con puré de hortalizas (como papa, batata, zanahoria, zapallo, calabaza, etc.) o con ensaladas de vegetales variados en color.

También pueden consumirse en sándwich, pero siempre es bueno también agregar tomate, lechuga o algún otro vegetal para enriquecer la comida con más vitaminas y minerales y aumentar la ingesta de fibra. Otra forma de incrementar la fibra es optando por panes de salvado o aquellos que vienen con semillas.

Publicado en Aprender a Comer

viernes, 19 de septiembre de 2008

LA POBLACIÓN INFANTIL ATRAPADA POR LA COMIDA CHATARRA

La insuficiencia de la legislación nacional y el doble estándar de la industria contribuye al aumento más rápido en el mundo de niños con sobrepeso

Una nueva investigación de CI titulada Junk Food Trap, pone de manifiesto cómo las principales marcas internacionales de comida rápida, como Coca-Cola, Kellogg′s, KFC, McDonald′s, PepsiCo y Nestlé, están utilizando una gama de técnicas publicitarias para influir en las preferencias alimentarias de consumidores preadolescentes y adolescentes.

Desde promociones muy sofisticadas de Internet, al recurso directo del uso de personajes famosos y dibujos animados, la investigación muestra cómo estas empresas crean intrincadas asociaciones de las marcas con juegos para los niños. CI sostiene que esta forma de comercialización de alimentos insanos es la captura de los niños por una dieta de alimentos con alto contenido en grasa, azúcar y sal. Se trata de un importante factor que contribuye al aumento de las tasas de sobrepeso y obesidad infantil en la región.

Sólo en el sudeste de Asia, se espera que entre 2005 y 2010 el porcentaje de niños con diagnóstico de sobrepeso aumente en un 27,5%*. Se trata del porcentaje que aumenta más rápidamente que en cualquier otra parte del mundo.

Los datos más chocantes

La escala y el alcance de la comercialización de la comida chatarra son asombrosos. En Malasia, por ejemplo, KFC′s Club Chicky (un instrumento de promoción para la cadena de comida rápida del menú infantil) es ahora el club de niños más grande en el país con 58 mil miembros.

Igualmente chocante son los niveles poco saludables de los ingredientes presentes en populares productos comercializados por una marca en la región. Por ejemplo, el estudio encontró en Kellogg′s Frostie hasta 41g de azúcar por cada 100g del producto (15g se considera de alto **), y un Nestle Milo′s Bar Energía que contiene más de 25 gramos de grasa saturada por 100g del producto (5g es ** considerado alto).

Regulaciones débiles

El informe Junk Food Trap pone de manifiesto que la respuesta de los gobiernos y las empresas de la región está muy por debajo de lo que se necesita, incluyendo una completa ausencia de controles sobre información nutricional en la India y la no existencia de leyes en Nepal.

Consumers International sostiene que las empresas se están aprovechando de las malas regulaciones nacionales para promover alimentos poco saludables de una manera en la que en los países desarrollados se han comprometido a poner fin. Es por ello que el movimiento global de consumidores pide un código internacional para restringir la comercialización de alimentos poco saludables para los niños.

Indrani Thuraisingham, Coordinadora de la oficina de Consumers International para Asia-Pacífico, dijo:

"El informe Junk Food Trap muestra cómo la comercialización de alimentos poco saludables hacia los niños por las mayores compañías productoras de alimentos y bebidas no alcohólicas en el mundo, está socavando los esfuerzos para combatir la obesidad. Esto ocurre porque las empresas están aprovechándose de una mala regulación a nivel nacional. Creemos que es hora de que los fabricantes rindan cuentas por sus acciones en las regiones en desarrollo, y es por eso que estamos pidiendo a los gobiernos de los países de Asia-Pacífico apoyar las recomendaciones de nuestro código internacional ".

-International Journal of Pediatric Obesity. 2006, 1: 11_/25 (2006) --UK Food Standards Agency, enero de 2007

Publicado en Alerta Nutricional

La comida chatarra