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martes, 19 de mayo de 2009

"MAMÁ, YA NO QUIERO MÁS"

Labios cerrados, negativas reiteradas, rechazo del biberón… Las madres que ignoran los signos de saciedad de sus bebés tienden a sobrealimentarlos, lo que aumenta el riesgo de sobrepeso en sus pequeños. Al menos esto es lo que sugieren las conclusiones de una reciente investigación.

Los datos de este trabajo, publicado en la revista 'Journal of Nutrition Education and Behavior', remarcan que los hábitos de alimentación tienen un importante rol a la hora de promover una excesiva ganancia de peso en los más pequeños.

Preocupados por el incremento de jóvenes con sobrepeso registrado en las últimas décadas, los autores de este trabajo decidieron analizar si las pautas de alimentación en la infancia más temprana influían de alguna manera en el problema.

Para ello, este equipo de investigadores de la Universidad de Rutgers (Nueva Jersey, EEUU) realizó un seguimiento durante un año a 96 madres de raza negra o hispana y provenientes de áreas de bajos recursos que alimentaban a sus bebés exclusivamente con lactancia artificial. Se realizaron visitas al hogar de cada participante a los tres, seis y 12 meses de haber iniciado la investigación. Además de una entrevista con la madre para evaluar sus pautas de alimentación, se realizó una comprobación visual de los hábitos y se midió el peso y la talla de los bebés, entre otras medidas.

Además, también se tuvieron en cuenta otros factores que, a lo largo de la crianza del niño, pudieran influir en su peso, como el índice de masa corporal de la madre antes y durante el embarazo, la cantidad de veces que comía el pequeño a lo largo del día, o el mes en que se introducía en la dieta otro tipo de comida distinta a la leche.

Tendencia a sobrealimentar

Según los datos obtenidos por los investigadores, ninguna de las medidas estudiadas predisponía a una mayor ganancia de peso en los bebés hasta los seis meses. Sin embargo, varios factores sí resultaron determinantes sobre el peso del bebé si se llevaban a cabo entre los seis y los 12 meses.

La capacidad de la madre para detectar la saciedad de su hijo cuando comía fue el factor más destacado. Así, las participantes que ignoraban los signos de hartazgo de su bebé tendían a sobrealimentarlos, lo que incrementaba su riesgo de sobrepeso.

Del mismo modo, la cantidad de veces que alimentaban al pequeño a lo largo del día también se asociaba con mayor riesgo de ganancia rápida de peso en la citada franja de edad.

"Una alimentación más frecuente, especialmente con lactancia artificial, es un fácil culpable sobre el que cargar la culpa. Pero, la sensibilidad maternal sobre el estado de saciedad del niño [...] sugiere que una predisposición a no frenar el ritmo de ingesta y a terminar [el biberón] cuando el niño muestra signos de saciedad podría estar anulando la capacidad del niño de autorregular su consumo", comentan los investigadores en su trabajo.

"La sobrealimentación es más probable cuando los niños sólo toman biberón, ya que la actitud de la madre puede deberse más al signo visual de un recipiente sin terminar que a las señales de saciedad de su hijo", añaden.

En el artículo, estos autores recomiendan que nutricionistas especializados ayuden a las madres, especialmente a las que viven en entornos menos favorecidos, a reconocer los signos de hartazgo y a responder a estas señales.

"Este esfuerzo no frenará la crisis de obesidad infantil, pero podría ser un primer paso para reducir la prevalencia de sobrepeso que hoy en día ya es palpable en los jóvenes estadounidenses", concluyen los investigadores, quienes reclaman estudios más amplios sobre el tema.

Reportaje de Cristina G Lucio Publicado en El Mundo

Maternal Behavior and Infant Weight Gain in the First Year

miércoles, 6 de mayo de 2009

LOS VEGETALES COCINADOS EN HORNO DE MICROONDAS MANTIENEN SUS PROPIEDADES ANTIOXIDANTES.

La mejor forma de cocinar los vegetales para mantener sus poderes antioxidantes depende del tipo de verdura de la que se trate, indicó una investigación realizada en España.

Cocer los vegetales en el horno a microondas o a la plancha suele ser lo mejor, mientras que hervir y colocar en ollas a presión serían las peores alternativas, aunque existen excepciones a esta regla, señaló el equipo del doctor A. M. Jiménez-Monreal, de la Universidad de Murcia.

"Los resultados de este estudio sirven como base de datos de los efectos de distintos métodos de cocción sobre el potencial antioxidante de los vegetales y alentarían a la industria alimenticia a recomendar sistemas específicos para ayudar a mantener las propiedades antioxidantes de los vegetales que comemos", sugirieron los autores.

Los hallazgos fueron publicados en Journal of Food Science.

EL equipo observó cómo se veía afectada la capacidad de 20 vegetales distintos de neutralizar tres tipos de radicales libres según si se los hervía, cocinaba en olla a presión, horneaba, colocaba en microondas, a la plancha o se los freía.

Los efectos variaron ampliamente entre los distintos métodos, revelaron los investigadores. Sólo un vegetal, el alcaucil, mantuvo todo su poder antioxidante más allá de la forma en que se lo cocinaba.

Algunos vegetales tenían mayor capacidad antioxidante después de ser cocidos de cierta manera, por ejemplo los espárragos luego de ser hervidos y las berenjenas tras ser freídas.

La mayoría de los métodos de cocción conservaban la capacidad antioxidante de las chauchas, la remolacha y el ajo. En tanto, todos los métodos excepto el hervor aumentaban la actividad antioxidante del apio.

En general, la cocción en horno a microondas o a la plancha fue lo mejor a la hora de preservar la capacidad antioxidante de los vegetales, hallaron Jiménez-Monreal y sus colegas.

El maíz fue la excepción, ya que perdió alrededor de un 35 por ciento de su capacidad de contrarrestar a los radicales libres tras ser cocinado en horno a microondas.

Hervir y cocer en ollas a presión generalmente provocó la mayor pérdida de poder antioxidante de los vegetales. Freír se mostró un poco mejor que esos dos métodos y pareció tener peor efecto que el microondas o la plancha.

"En breve, el agua no es la mejor amiga de la cocina cuando se trata de preparar vegetales", indicaron los investigadores.

El equipo concluyó que se requiere la realización de más estudios para ver cómo los diferentes métodos de cocción influyen en la actividad antioxidante de los vegetales luego de su consumo.

Publicado en Journal of Food Science

viernes, 13 de febrero de 2009

FRUTAS Y VERDURAS: 5 AL DÍA

Los invitamos a visitar la página de la Asociación para la Promoción y el Consumo de Frutas y Hortalizas 5 al día.

5 al día es una ASOCIACIÓN sin ánimo de lucro cuyo fin consiste en fomentar el consumo diario de FRUTAS Y HORTALIZAS FRESCAS. ¿Por qué 5 al día? Su nombre se basa en la ración mínima de consumo diario de FRUTAS Y HORTALIZAS FRESCAS recomendada por la comunidad científica y médica en una dieta saludable.

Su estrategia es la difusión del mensaje: "Frutas y Hortalizas: 5 al día! Bueno para la salud".

Sus Objetivos son:

  • Informar sobre los beneficios para la salud del consumo diario de al menos 5 raciones de frutas y hortalizas frescas.
  • Influir en la mejora de los hábitos alimenticios de nuestra sociedad.
  • Divulgar el mensaje "Frutas y Hortalizas: 5 al día! Bueno para la salud"
  • Incrementar el consumo per cápita de frutas y hortalizas frescas de la población española hasta alcanzar el nivel recomendable.

Visitar la página

Recetas

domingo, 1 de febrero de 2009

EL PAN INTEGRAL DE BIMBO NO CONTIENE HARINA 100% INTEGRAL

El Poder del Consumidor demostró que Bimbo engaña a los consumidores mexicanos pero respeta a los de Estados Unidos. La muestra está en el caso del pan Oroweat. En México, este pan de Bimbo está hecho con harina refinada, lo cual no corresponde con lo que indica su empaque: “Pan de harina integral” - “100% integral”. En contraste, en Estados Unidos la misma marca y presentación corresponde a un producto cuyo principal ingrediente sí es harina integral de trigo.

“Con esta práctica Bimbo está engañando a los consumidores mexicanos, violando su derecho a la información, violando la norma oficial mexicana que define harina integral (NOM 147), engañándonos con un producto que no contiene como principal ingrediente harina integral. Nos convierte en consumidores de segunda, violando nuestro derecho a la información y a no ser engañados en el etiquetado. Hecho que no ocurre con los consumidores estadounidenses”, señaló Alejandro Calvillo, director de El Poder del Consumidor (EPC). Otros países no han tolerado este comportamiento. Hace unos días, la autoridad peruana sancionó a Bimbo por comercializar falsos panes integrales elaborados con harina refinada. > leer Las etiquetas. Al cotejar la lista de ingredientes de Oroweat se observa que en México el principal ingrediente es “harina de trigo adicionada”, seguida de las vitaminas y minerales que por ley deben añadirse a la harina refinada debido a su bajo valor nutricional. En Estados Unidos, el primer y principal ingrediente es “Whole wheat flour” (harina integral de trigo), además de contar con un sello de certificación del Whole Grain Council (Consejo de granos enteros) el cual confirma que contiene 100% granos enteros y 21 gramos o más por rebanada. Consecuencias. Las implicaciones de este engaño son numerosas:

1. El consumidor no tiene opciones de un verdadero pan integral ya que Bimbo controla más del 95% del espacio de los anaqueles para pan.

2. Las pequeñas empresas que elaboran un verdadero pan integral se enfrentan a una competencia desleal por parte de Bimbo con un falso pan integral más barato y con mayor vida en el anaquel.

3. A las personas que sufren sobrepeso y obesidad (70% de los adultos), diabetes (4 millones de mexicanos) y ciertas enfermedades del corazón, se les recomienda reducir el consumo de harinas refinadas. Con esa intención, muchos de ellos, durante años, han comprado el falso pan integral Bimbo.

4. Otros consumidores buscan productos con harina integral porque saben que ayudan a reducir el riesgo de enfermedades del corazón de 25 a 36%, la diabetes tipo II hasta en 27% y cánceres del sistema digestivo entre 21 y 43%.

Por ello, EPC continúa demandando a la Profeco que actúe, como ya lo han hecho las autoridades peruanas.

Ver la presentación

Multan a Bimbo en Perú por su falso pan integral

Publicado por El Poder del Consumidor

jueves, 22 de enero de 2009

LOS PEDIATRAS PROMUEVEN MENOS LA LACTANCIA MATERNA ENTRE SUS PACIENTES

Un estudio transversal de seguimiento publicado en Archives of Pediatrics & Adolescent Medicine en diciembre muestra que los pediatras promueven menos la lactancia materna.

La Dra. Lori B. Feldman-Winter de la University of Medicine and Dentistry of New Jersey-Robert Wood Johnson Medical School de Camden (Estados Unidos) y sus colaboradores afirman que “esperábamos encontrar una actitud muy favorable en los pediatras gracias al elevado número de programas dedicados a la lactancia materna en la última década y al aumento de la tasa global de lactancia materna en Estados Unidos”. “Este estudio analiza los cambios en las opiniones y consejos de los pediatras relacionados con la lactancia materna, las recomendaciones sobre la lactancia materna y el control subjetivo de esta”. “Además, evaluamos la influencia de la experiencia personal con la lactancia materna en las opiniones y analizamos el control de la lactancia materna”.

El objetivo de esta encuesta periódica a los especialistas realizada por la AAP (American Academy of Pediatrics) era determinar el conocimiento, las actitudes y la experiencia de los pediatras respecto a la lactancia materna y comparar los resultados con los de la encuesta de 1995.

Desde el 1 de noviembre de 2003 hasta el 21 de mayo de 2004, 875 pediatras miembros de la AAP cumplimentaron la encuesta de seguimiento.

La encuesta de 2004 mostraba que en comparación con los resultados de la encuesta de 1995 los pediatras tienden menos a creer que los beneficios de la lactancia materna superan las dificultades y los inconvenientes (oportunidad relativa [OR] ajustada: 0,6; intervalo de confianza [IC] del 95%: 0,47-0,76) y que el porcentaje de pediatras que piensa que casi todas las madres son capaces de realizar una lactancia materna adecuada es más bajo. En 2004 había más pediatras con motivos para recomendar en contra de la lactancia materna.

No obstante, en 2004 había más pediatras que recomendaban la lactancia materna exclusiva (OR ajustada: 1,55; IC 95%: 1,23-1,94) y el cumplimiento de las recomendaciones hospitalarias de apoyo. En comparación con la encuesta de 1995, la encuesta de 2005 mostró que las personas con experiencia personal de lactancia materna que respondieron a la encuesta tenía 2,3 veces más probabilidad de aconsejar las recomendaciones de apoyo (OR ajustada: 2,3; IC 95%: 1,74-3,08) y que las que carecían de experiencia personal de lactancia materna tenían también una probabilidad ligeramente mayor de aconsejar estas recomendaciones (OR ajustada: 1,49; IC 95%: 1,09-2,03).

Los autores del estudio explican que “la actitud y el compromiso de los pediatras ha empeorado a pesar de que están mejor preparados para apoyar la lactancia materna”. “Entre las personas encuestadas la experiencia personal mejora la actitud y aumenta la promoción del uso de la lactancia materna”.

Las limitaciones de esta comparación de encuestas son un porcentaje de respuesta bastante más bajo en 2004 que en 1995, la ausencia de información sobre el modo en que los pediatras apoyan la lactancia materna en la práctica más allá de lo registrado en esta encuesta y que muchos de los pediatras encuestados pueden tener un contacto limitado con las familias y las madres que emplean la lactancia materna.

Los autores del estudio concluyen que “este estudio reafirma la necesidad de mantener el esfuerzo para mejorar el conocimiento, la capacidad y sobre todo la actitud de los pediatras para promover y apoyar la lactancia materna, y aporta indicios firmes de que es necesario diseñar nuevas estrategias”.

“La probabilidad de que los pediatras apoyen y promuevan de modo efectivo la lactancia materna aumenta si están inmersos en una cultura en la que la lactancia materna es la norma y se ven influidos en los primeros años de su formación por conocimiento, capacidad y apoyo personal.

Creemos que un esfuerzo de formación continuo por parte de las organizaciones que apoyan y promueven la lactancia materna mejorará la actitud y disposición de los pediatras en el futuro”.

Publicado en la Revista Archives of Pediatrics & Adolescent Medicine

jueves, 11 de diciembre de 2008

EN MÉXICO SE CONSUME MÁS ENERGIA EN BEBIDAS QUE EN LOS ESTADOS UNIDOS

Un estudio publicado por The Journal of Nutrition advierte que los mexicanos han incrementado su consumo diario de calorías a través de las bebidas, al grado que ya rebasan a los estadounidenses.

El estudio titulado “El consumo de energía a través de las bebidas está aumentando entre adolescentes y adultos mexicanos”, realizado por el Instituto Nacional de Salud Pública, El Colegio de México y la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Carolina del Norte, advierte:

“El porcentaje del total del consumo energético diario proveniente de las bebidas en los adolescentes y adultos mexicanos (22.5%) fue mayor que aquel realizado en una investigación nacional representativa de la población de los EUA (21%)”. En contraste, en México, la energía proveniente de los alimentos se mantuvo constante entre 1999 y 2006, según la Encuesta Nacional de Nutrición de 1999 y la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2006.

El aumento en el consumo de bebidas azucaradas coincide con un ascenso grave en los índices de sobrepeso y obesidad en México, el mayor incremento que se ha registrado a escala mundial. El Instituto Nacional de Salud Pública y el Instituto Nacional de la Nutrición han demostrado que el consumo de refrescos aumentó 40% en sólo 14 años (1988-2002).

“Estas evidencias fortalecen las ‘Recomendaciones sobre el Consumo de Bebidas para una Vida Saludable’ de la Secretaría de Salud, que recomiendan dejar de beber refrescos. Es urgente impulsar regulaciones efectivas para combatir lo que es hoy el mayor problema de salud pública del país: la epidemia de obesidad y sus consecuencias en salud”, señaló Alejandro Calvillo, director de El Poder del Consumidor. Y añadió: “Se debe prohibir la venta de bebidas con alto contenido energético en las escuelas y volver obligatoria la instalación de bebederos de agua potable. De manera paralela, prohibir la publicidad de este tipo de bebidas en los horarios infantiles de TV”.

Para ello es indispensable la colaboración de la Secretaría de Educación Pública y las empresas, ya que la titular de la SEP, Josefina Vázquez Mota, promueve la presencia en las escuelas de las empresas Coca Cola y Pepsico; mientras Conméxico, organismo que agrupa a las empresas procesadoras de alimentos, como Coca Cola, Pepsico y Bimbo, ha realizado un intenso y multimillonario cabildeo en el Congreso Federal para impedir que prospere alguna de las 20 iniciativas que se han presentado en los últimos tres años para regular la comida chatarra (en escuelas, publicidad, etiquetado).

Publicado en The Journal of Nutrition

martes, 2 de diciembre de 2008

LOS LÁCTEOS FORTALECEN LOS HUESOS DE LOS NIÑOS

Comer mucha cantidad de productos lácteos, carne y otros alimentos ricos en proteína durante la niñez fortalece y mejora la salud de los huesos en la adolescencia, indicó un estudio.

Varones y mujeres adolescentes que habían comido por lo menos dos porciones de lácteos por día durante la niñez tenían huesos más densos en la adolescencia que los que habían comido menos porciones, halló el equipo dirigido por la doctora Lynn L. Moore, de la Escuela de Medicina de la Boston University.

Según el artículo publicado en Journal of Pediatrics, consumir cuatro o más porciones de carne u otra fuente de proteína también potenció la densidad ósea.

El equipo señaló que los estudios sobre los efectos de los lácteos o de los suplementos de calcio en la salud ósea dieron resultados contradictorios.

Dado que la mayoría de esas investigaciones duró relativamente poco tiempo (uno o dos años), los autores opinan que la "mejor evidencia disponible" sobre los beneficios de los lácteos a largo plazo derivará del seguimiento de la alimentación de los niños durante años.

El equipo analizó datos de 106 niños que participaron en el estudio de Framingham y a los que se controló desde 1987, cuando tenían entre 3 y 5 años, hasta 1999.

Durante el estudio, se obtuvieron varios registros alimentarios de tres días y a los participantes se les hizo un estudio óseo cuando tenían entre 15 y 17 años.

Los participantes que habían consumido dos o más porciones de lácteos por día en su niñez tenían un contenido mineral óseo, un área ósea y una densidad mineral ósea mayor que los que menos comían.

Los que habían comido cuatro o más porciones de carne u otra fuente de proteína también tenía huesos más densos.

Los lácteos y las proteínas tuvieron un efecto aditivo: los niños que más consumían esos alimentos tenían huesos más densos y largos que los que menos consumían.

Los beneficios se comprobaron en varias áreas del cuerpo a través de un aumento del contenido mineral óseo en los brazos, las piernas, el tronco, las costillas y la pelvis.

"El estudio confirma la importancia de una dieta rica en lácteos y otras fuentes de proteína para la masa ósea adolescente", concluyó el equipo.

Publicado en la revista Journal of Pediatrics

sábado, 18 de octubre de 2008

LA VITAMINA C ES FUNDAMENTAL PARA EL FUNCIONAMIENTO CORRECTO DEL ORGANISMO

La vitamina C es uno de los nutrientes más beneficiosos y necesarios. Es imprescindible en la alimentación de la mujer embarazada y en la de su hijo, porque además de reforzar las defensas, influye positivamente en la regeneración de los tejidos.

La vitamina C, como el resto de las vitaminas, son fundamentales para el correcto funcionamiento del organismo. Existen dos grandes grupo de vitaminas: las liposolubles, como la A, la D,la K y la E, y las hidrosolubles, como la vitamina C. Esta es un antioxidante hidrosoluble que tiene un alto poder reductor, no es sintetizada en el organismo y por eso hay que aportarla desde el exterior.

Tiene la capacidad de evitar enfermedades, como el escorbuto; también está relacionada con procesos como el resfriado. En determinados tipos de cáncer y situaciones cardio-vasculares, como la arterioesclerosis, también tiene su incidencia, de modo que para disminuir la tendencia a desarrollar ciertos procesos tumorales se recomienda la vitamina C.

Los antioxidantes son muy importantes en el organismo, ya que la oxidación es el proceso de envejecimiento. Las fuentes de vitamina C son la fruta, como el kiwi, la guayaba, la fresa y las frambuesas; las verduras, sobre todo las de hoja verde. Está presente en la leche materna.

Las dosis necesarias de vitamina C varían según la edad. No importa tomar un exceso de vitamina C ya que se elimina por la orina, al contrario que otras vitaminas, como la A y la D, que no son eliminadas y su exceso puede ser perjudicial para el organismo.

La alimentación ideal para un bebe es la leche materna, ya que tiene la composición óptima para su buen desarrollo. Para que la leche materna tenga vitamina C, la mujer debe tener un aporte adecuado. Por eso las madres que dan el pecho a sus hijos deben tener una alimentación equilibrada y correcta.

Aunque lo mejor es que la madre dé el pecho a su hijo, a veces no puede ser y se puede utilizar la leche materna, que previamente se saca la madre, para hacer un biberón. La conservación de la leche debe hacerse en la nevera, a 4 grados y hasta 48 horas. Entre 0 y 4 grados la leche se conserva hasta 8 días y congelada puede durar hasta 6 meses.

Cuando se calienta la leche es cuando hay un pérdida de las vitaminas y proteínas. No es necesario calentar la leche, puede darse fría o temperatura ambiente.

El problema de la acumulación de aire a nivel del estomago del niño es algo que se puede disminuir con biberones especialmente diseñados.

Publicado en Vivir Mejor. Escuchar audio

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viernes, 3 de octubre de 2008

COMER PESCADO Y LA LACTANCIA MATERNA MEJORAN EL DESARROLLO INFANTIL

Un mayor consumo de pescado por parte de la madre así como periodos más largos de lactancia materna están relacionados con un mejor desarrollo cognitivo y físico en los niños, de acuerdo con un nuevo estudio.

El informe, que estudió a madres y bebés de Dinamarca, ofrece más evidencia de que los ácidos grasos omega-3 encontrados en el pescado y los compuestos de la leche materna ayudan al desarrollo del bebé.

"Estos resultados, junto con los hallazgos de otros estudios de mujeres de EE. UU. y del Reino Unido, ofrecen evidencia adicional de que el consumo moderado de pescado por parte de la madre durante el embarazo no afecta el desarrollo del niño y de que en realidad podría ser beneficioso", señaló la autora principal del estudio Emily Oken, profesora asistente de la Universidad de Harvard, en un comunicado de prensa de la universidad.

Investigadores del Grupo de nutrición materna del departamento de epidemiología del Statens Serum Institut en Copenhague, Dinamarca, también colaboraron en el estudio, que aparece en la edición de septiembre de la American Journal of Clinical Nutrition.

La investigación, que analizó a 25,446 niños nacidos de madres que participaron en un estudio danés entre 1997 y 2002, halló que los niños de las madres que consumieron la mayor cantidad de pescado durante el embarazo (cerca de 2 onzas al día en promedio) eran más propensos a tener mejores destrezas motoras y cognitivas. En tanto que los niños de las madres que consumieron la menor cantidad de pescado obtuvieron las puntuaciones de desarrollo más bajas a los 18 meses de edad.

Los niños que fueron amamantados por periodos más largos también lograron mejores puntuaciones, sobre todo a los 18 meses. La leche materna contiene ácidos graso omega-3. El beneficio de consumir pescado era similar entre los bebés alimentados con leche materna por duraciones más largas o cortas.

Se recomienda a las mujeres de EE. UU. que limiten el consumo de pescado a dos raciones por semana porque algunos pescados contienen rastros de mercurio, una toxina conocida. La mayoría de las mujeres del estudio, sin embargo, consumieron bacalao, platija, arenque y macarela, pescados que suelen tener bajos niveles de mercurio.

"En un trabajo anterior en una población de EE. UU., encontramos resultados similares de que un mayor consumo de pescado prenatal estaba asociado con un beneficio total para el desarrollo cognitivo, pero los niveles elevados de mercurio atenuaron este beneficio", apuntó Oken. "Por tanto, las mujeres deberían seguir comiendo pescado, sobre todo durante el embarazo, pero deben elegir los pescados que tengan menores niveles de mercurio".

Publicado en la revista American Journal of Clinical Nutrition

viernes, 26 de septiembre de 2008

CÓMO COMER HAMBURGUESAS Y NO MORIR EN EL INTENTO

Las hamburguesas son, hoy en día, el alimento que identifica y caracteriza a las “comidas rápidas” o “comidas chatarra”. Sin embargo, teniendo en cuenta ciertas consideraciones, pueden convertirse en una buena opción para ofrecerles a los niños o a cualquier otro integrante de la familia.

El primer consejo es que sean elaboradas en casa. De esta manera, uno puede conocer los ingredientes que la integran, de qué calidad son y en qué cantidad se encuentran. Para su elaboración, se puede optar por los distintos tipos de carne: de vaca, de pollo o de pescado.

La recomendación es siempre utilizar cortes magros y picarlos; o comprar directamente carne ya picada pero especial, con poca grasa.

El huevo, que se encuentra entre sus ingredientes y que se utiliza como elemento de unión, puede usarse entero, o utilizar únicamente la clara sobre todo en el caso de aquellas personas que por problemas de salud necesiten reducir la cantidad de colesterol que ingieren en su alimentación.

Las hamburguesas, al igual que otro tipo de preparaciones en cuya elaboración se mezclan ingredientes, constituyen una buena oportunidad para incorporar vegetales en la alimentación. Por ejemplo: zanahoria, acelga, cebolla, ají, cebolla de verdeo, berenjenas, etc. Estos alimentos pueden triturarse y mezclarse con los otros ingredientes y de esta manera quedan “ocultos”. En este caso, las hamburguesas son una buena opción para ofrecerles a los niños ya que ellos suelen aceptar este plato sin problemas y en definitiva, están comiendo los vegetales que en ellas se encuentran.

Al momento de cocinarlas, ya sea a la plancha, a la parrilla o al horno, se debe asegurar su cocción completa, verificando que en su interior no haya partes rosadas o que al cortarlas no salga jugo rojo.

Cuando llegue la hora de consumirlas se pueden servir “al plato”, junto con puré de hortalizas (como papa, batata, zanahoria, zapallo, calabaza, etc.) o con ensaladas de vegetales variados en color.

También pueden consumirse en sándwich, pero siempre es bueno también agregar tomate, lechuga o algún otro vegetal para enriquecer la comida con más vitaminas y minerales y aumentar la ingesta de fibra. Otra forma de incrementar la fibra es optando por panes de salvado o aquellos que vienen con semillas.

Publicado en Aprender a Comer

viernes, 19 de septiembre de 2008

LA POBLACIÓN INFANTIL ATRAPADA POR LA COMIDA CHATARRA

La insuficiencia de la legislación nacional y el doble estándar de la industria contribuye al aumento más rápido en el mundo de niños con sobrepeso

Una nueva investigación de CI titulada Junk Food Trap, pone de manifiesto cómo las principales marcas internacionales de comida rápida, como Coca-Cola, Kellogg′s, KFC, McDonald′s, PepsiCo y Nestlé, están utilizando una gama de técnicas publicitarias para influir en las preferencias alimentarias de consumidores preadolescentes y adolescentes.

Desde promociones muy sofisticadas de Internet, al recurso directo del uso de personajes famosos y dibujos animados, la investigación muestra cómo estas empresas crean intrincadas asociaciones de las marcas con juegos para los niños. CI sostiene que esta forma de comercialización de alimentos insanos es la captura de los niños por una dieta de alimentos con alto contenido en grasa, azúcar y sal. Se trata de un importante factor que contribuye al aumento de las tasas de sobrepeso y obesidad infantil en la región.

Sólo en el sudeste de Asia, se espera que entre 2005 y 2010 el porcentaje de niños con diagnóstico de sobrepeso aumente en un 27,5%*. Se trata del porcentaje que aumenta más rápidamente que en cualquier otra parte del mundo.

Los datos más chocantes

La escala y el alcance de la comercialización de la comida chatarra son asombrosos. En Malasia, por ejemplo, KFC′s Club Chicky (un instrumento de promoción para la cadena de comida rápida del menú infantil) es ahora el club de niños más grande en el país con 58 mil miembros.

Igualmente chocante son los niveles poco saludables de los ingredientes presentes en populares productos comercializados por una marca en la región. Por ejemplo, el estudio encontró en Kellogg′s Frostie hasta 41g de azúcar por cada 100g del producto (15g se considera de alto **), y un Nestle Milo′s Bar Energía que contiene más de 25 gramos de grasa saturada por 100g del producto (5g es ** considerado alto).

Regulaciones débiles

El informe Junk Food Trap pone de manifiesto que la respuesta de los gobiernos y las empresas de la región está muy por debajo de lo que se necesita, incluyendo una completa ausencia de controles sobre información nutricional en la India y la no existencia de leyes en Nepal.

Consumers International sostiene que las empresas se están aprovechando de las malas regulaciones nacionales para promover alimentos poco saludables de una manera en la que en los países desarrollados se han comprometido a poner fin. Es por ello que el movimiento global de consumidores pide un código internacional para restringir la comercialización de alimentos poco saludables para los niños.

Indrani Thuraisingham, Coordinadora de la oficina de Consumers International para Asia-Pacífico, dijo:

"El informe Junk Food Trap muestra cómo la comercialización de alimentos poco saludables hacia los niños por las mayores compañías productoras de alimentos y bebidas no alcohólicas en el mundo, está socavando los esfuerzos para combatir la obesidad. Esto ocurre porque las empresas están aprovechándose de una mala regulación a nivel nacional. Creemos que es hora de que los fabricantes rindan cuentas por sus acciones en las regiones en desarrollo, y es por eso que estamos pidiendo a los gobiernos de los países de Asia-Pacífico apoyar las recomendaciones de nuestro código internacional ".

-International Journal of Pediatric Obesity. 2006, 1: 11_/25 (2006) --UK Food Standards Agency, enero de 2007

Publicado en Alerta Nutricional

La comida chatarra

martes, 16 de septiembre de 2008

ATAQUE A LAS CALORÍAS

Ángel, de apenas 11 años, desayuna todos los días un sándwich, nunca fruta. En la escuela, ya para la hora del recreo, tiene un hambre atroz. Son las 10:30, la hora de comer sopes, papas fritas y galletas, sin menospreciar el lonche que le preparó su mamá, otro sándwich igual al de la mañana. Para las 12:30, Ángel habrá consumido la mitad de las calorías necesarias para todo un día. Aún le faltan más frituras y dulces que comprará a la salida de la escuela, la comida en casa, las botanas mientras mira la televisión o se entretiene con videojuegos por la tarde y el cereal con azúcar de la cena.

Niños como Ángel le dejan a las tienditas escolares 19,400 millones de pesos al año por la compra de productos altos en grasa, sodio o azúcar. Sin embargo, se trata de un segmento que las propias compañías de alimentos y bebidas no consideran significativo, pues tienen un mercado valuado en 672,000 millones de pesos, según Euromonitor.

Pero lo que el gobierno y los maestros decidan hacer en las escuelas podría ser una ola expansiva que cambie lo que las mamás compren a sus hijos.

Las escuelas se han convertido en el punto de ataque. La obesidad infantil fue la que más creció en los últimos años (subió 33% desde 1999, en menores de cinco a 11 años de edad). Hoy en día, una tercera parte de los niños y de los adolescentes tiene sobrepeso. Además, en las escuelas, donde pasan una tercera parte del día, se da el mayor consumo calórico. Ángel, con 25 kilos de más, podría desarrollar enfermedades que hace unas décadas eran propias de los adultos. Los niños obesos, con padecimientos de grandes, son una bomba de tiempo para el gobierno; el presupuesto ya está diluyéndose en el de por sí caro tratamiento de adultos con diabetes tipo dos, hipertensión o enfermedades cardiovasculares, todas ligadas a la gordura. No es la primera vez que los intereses del gobierno y de una industria se enfrentan en temas de salud. Pero el gobierno tuvo menos problemas para confrontar a la industria del tabaco, dada la evidencia mundial de los daños que causa. Atacar al osito Bimbo o a la chispa de Coca-Cola es como meterse con el Santa Claus de los niños.

En el Congreso se cocina una ley nacional de nutrición, pero la Secretaría de Salud (SS) ya lanzó su primer ataque frontal el 25 de febrero pasado, cuando presentó la ‘Jarrita’, una serie de recomendaciones sobre la ingesta de bebidas hechas por cuatro científicos mexicanos y otros de las universidades de Harvard y Carolina del Norte. De jugos, sólo medio vaso por día, estableció: y los refrescos, mejor evitarlos.

Un día después, el Senado aprobó la ley antitabaco y les robó los titulares. Aun sin reflectores, la ‘Jarrita’ desató una catarata de acciones y marcó un hito en las relaciones empresa-gobierno. El Consejo Mexicano de la Industria de los Productos de Consumo (ConMéxico), que agrupa a las 30 mayores fabricantes de alimentos y bebidas, como Coca-Cola, PepsiCo, Bimbo, Jumex y Unilever, encargó estudios a la Fundación Mexicana para la Salud, para hacer contrapeso a los argumentos del gobierno federal. Además, convocó a cinco de las organizaciones con mayor peso en el país para sumarse a su defensa. Desde entonces se reúne una vez a la semana, en una sala de juntas de avenida Palmas, en el DF, con los representantes de la Confederación de Cámaras Industriales, el Consejo Coordinador Empresarial, la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación y el Consejo de la Comunicación.

Nunca antes tantas organizaciones de la industria habían cerrado filas. La intención es frenar la otra epidemia, la de las ‘estrategias antiobesidad’ de gobiernos y congresos. “Satanizar un producto es atacar sólo una parte del problema”, observa Rafael Fernández, vicepresidente de Asuntos Corporativos de Coca-Cola de México.

ConMéxico contrató a Estrategia Política, el despacho de Gustavo Almaraz, el que unos años antes cabildeó en favor de los casinos en la Ley de Juegos y Sorteos. Cabilderos e integrantes de ConMéxico viajan, desde hace dos años, para frenar las iniciativas en los congresos federal y de los estados.

En 2005, Sonora fue la primera entidad en proponer una reforma a su Ley de Educación para prohibir la venta de los alimentos bajos en nutrientes y bebidas altas en azúcar en las escuelas. Baja California hizo esa modificación legal en noviembre de 2006. En total, 23 estados han emitido leyes o iniciativas en la materia.

La industria sigue la táctica de anticiparse con propuestas para detener proyectos como el de un legislador federal del Partido Verde, que en el último día de sesiones del último periodo ordinario propuso cuatro iniciativas para prohibir los alimentos altos en grasas. O contrarrestar a los directores de escuelas que están eliminando los dulces y refrescos para imponer algo más ‘saludable’.

Las empresas no son neófitas en esto. Nestlé, Kraft, Coca-Cola, PepsiCo, Unilever y cadenas como McDonald’s, Burger King y Pizza Hut han ganado peleas ante tribunales en otros países. En 2002, una demanda judicial de dos adolescentes contra McDonald’s inició una oleada de querellas contra las cadenas de comida rápida.

Hasta ahora, los pocos analistas que se animan a opinar sobre el tema no ven un impacto en las ventas del sector. “Hay un hecho y es que no pueden dejar de vender, Bimbo va a seguir vendiendo sus Chocorroles; quizá sí hay repercusión tanto en sus costos como en desarrollo de productos reformulados (con cambios en su contenido) y, posiblemente, enfoquen más su publicidad a las nuevas tendencias saludables”, estima Marco Reyes, analista de Ixe.

A la madre de Ángel le gustaría que en su escuela dejaran de vender ‘comida chatarra’, tanto la industrial como la que ofrecen las cooperativas escolares y los puestos callejeros en forma de pambazos, gorditas y churros. “Allí no puedo controlarlo”. La probabilidad de que Ángel siga siendo obeso en la edad adulta es de 50%, y antes de eso podría desarrollar hipertensión o diabetes. “Si no se detiene la obesidad en niños, la actual generación de padres puede ser la primera que entierre a sus hijos”, añade Agustín Lara, director de Programas en el Adulto y en el Anciano, el único funcionario de la SS que habló con Expansión. “La expectativa de vida que se había ganado en tres generaciones se está perdiendo”, advierte.

En casa tampoco hay mucho control. Ángel pasa tres horas al día frente al televisor o con sus videojuegos, y come verduras y frutas, con suerte, una vez a la semana.

Juego de niñosLa primera alarma la dio la Organización Mundial de la Salud (OMS), hace cinco años, cuando identificó la obesidad como enfermedad, y aconsejó regular el contenido de los alimentos. En México, la obesidad apareció como un tema a vigilar, apenas en 2006, cuando por primera vez los resultados de una Encuesta Nacional de Salud encendieron la alerta: 70% de la población total con problemas de peso; obesidad (40%) o sobrepeso (30%). Lo que despertó el pánico fue la rapidez con que se esparcía entre los menores. El dramatismo era mayor en Baja California Sur, Yucatán y DF donde era superior a 35% de la población infantil. Mauricio, un capitalino de ocho años, ya sabe algo de esto. Según su nutrióloga, que lo ve desde mayo, pesa 15 kilos de más. Un día antes de cada consulta se enrolla plásticos en el abdomen y procura comer menos de lo indicado en la dieta, que rompió el resto de la semana.

“Las empresas somos atacadas y señaladas como responsables, pero es un problema multifactorial”, opina Jorge Meyer, vicepresidente de Relaciones Corporativas de PepsiCo. Éste es el argumento favorito de la industria cuando es señalada como causante de este padecimiento. Si en algo coinciden académicos, doctores e industria es que la obesidad debe atacarse por varios flancos.

Pocas escuelas tienen patios amplios o espacios para correr y profesores de educación física suficientes. “Movemos los brazos, damos tres vueltas al patio y, al final, quien quiera juega al futbol”, describe Ángel. El Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) concluyó, en un estudio al sur del DF, que los niños sólo tienen nueve minutos de actividad intensa o moderada, de un total de 40 que dura la clase. ”Eso una vez a la semana, en lugar de dos como marca la Secretaría de Educación, y lejos aún de los 150 minutos recomendados internacionalmente”, dice Juan Rivera Dommarco, director adjunto del Centro de Investigación en Nutrición y Salud, del INSP. Algo que refuerza el problema es el vacío de modelos. “El profesor no juega al futbol con nosotros”, se queja Ángel. Algunos adultos tampoco dan el mejor ejemplo. Un estudio de Ipsos Health reveló que 73% de las personas con obesidad considera que tiene el peso correcto.

La paradoja es que en México conviven pobreza y obesidad –80% de los diabéticos y con hipertensión son de estratos económicos bajos, registra la SS. Algunos estudios señalan que la desnutrición aumenta la propensión a engordar. Quien fue desnutrido al inicio de su vida, se acostumbró a metabolizar menos nutrientes. Y al recibir alimentos con más regularidad, tiende a almacenar energía en forma de grasa.

Son justamente los mexicanos con menos ingresos quienes encuentran un aliado en estos alimentos de menor costo que los productos light o más nutritivos. Su gran densidad energética aminora la sensación de hambre. “Cuanto más bajo el poder de compra más alto el contenido de grasas, azúcares y aditivos”, indica un estudio del Centro de Ciencias de la Salud, de la Universidad de Guadalajara.

“Si no se reconoce (el problema), no puede ser tratado”, dice Agustín Lara, de la SS. Ya una vez México ignoró señales. La diabetes asociada a la obesidad tiene ya rasgos de pandemia: 10 millones de mexicanos, el triple que hace 25 años. Se omitió el análisis y la previsión; ya hace 20 años se advertían cambios en los hábitos alimenticios.

Uno de los productos que ha ganado más lugar en el estómago de los mexicanos es el refresco. Lo que preocupa a autoridades y académicos es que se toma como líquido vital: 160 litros anuales por habitante. “Es el país donde más se consume Coca-Cola en el mundo”, confirma Fernández. En medio de la crisis alimentaria, sus ventas crecieron 11% en el primer trimestre del año.

Por eso es que el estudio de la ‘Jarrita’ golpeó duro a esta industria, que vende 12,700 MDD al año, según estimados de Euromonitor. La función de las bebidas es hidratar el cuerpo, no nutrir; sin embargo, hoy en día 21% de las calorías que consumen los mexicanos las obtienen ahí.

La industria calificó el estudio como inconsistente. “No toma en cuenta el contexto en que se ingieren ni a los productos no industrializados, ¿por qué prejuzgar que es mejor un agua de limón con dos kilos de azúcar que un refresco?”, señala Jaime Zabludovsky, presidente de ConMéxico. “Es válido tomar un refresco cuando te apetezca, si sabes que te hidrata y proporciona un pequeño placer. Al parecer hay gente que cree que venimos a sufrir a este ‘valle de lágrimas’”, dice Fernández, vicepresidente de Coca-Cola en el país.

Gestión de crisisLos congresos de los estados decidieron no esperar a esa ley nacional que no llega, y tomar acciones. La andanada no ha parado. Este año, han sido propuestos cambios en las leyes en seis estados. “Existe el federalismo, incipiente, pero existe”, señala en defensa Florentino Castro, secretario de Educación Pública de Sinaloa, donde el nuevo reglamento escolar permite certificar como escuelas ‘saludables’ a las que venden alimentos con valor nutricional.

En ocasiones, las propuestas de legisladores y funcionarios no resuelven el problema. Como en Sonora, donde algunos maestros hicieron de lado los productos procesados y comenzaron a vender pizzas, chilorio y pozole. Otras escuelas venden plátanos con chocolate para que los niños coman fruta o vasitos con mango, al doble de precio de un paquete de frituras.

Lo más grave no es la amenaza inmediata a las ventas, más bien hay un problema más duradero: el daño en la imagen de sus marcas. “No es tanto por el impacto económico, el solo hecho de prohibir genera una percepción negativa hacia el producto”, dice un cabildero que lidia con los estados más aguerridos.

Cambiar el lenguaje es otra de sus prioridades. “Nuestros productos son botanas divertidas que deben consumirse como tal, no como sustitutos de alimentos”, argumenta Meyer, de PepsiCo, dueña de Sabritas. Pero hay quienes ven en este discurso una falacia. “Si no usaran publicidad infantil podrían sostener el argumento, pero inducen de manera perversa patrones de consumo en la población vulnerable. Si las botanas las comes diario, por supuesto que son malas”, observa Abelardo Ávila, investigador del Instituto Nacional de Nutrición.

La organización El Poder del Consumidor tiene documentado que México es el país con la mayor cantidad de anuncios de estos alimentos en televisión: se transmiten 39 anuncios por hora, sigue Australia, con 29, y EU, con 24. Lo que antes era considerado como opcional ya es señalado como obligación para la industria. “La publicidad de productos alimenticios… no debe explotar la falta de experiencia y la credulidad de los niños”, dice la OMS en un llamado mundial.

“(Las empresas) están pasando por un momento crítico y deben tomar acción inmediata; quien no le invierta duro en estrategias de orientación al consumidor finalmente perderá más porque serán empresas sobrerreguladas”, abunda Francisco del Cueto, de la consultora de comunicación especializada en control de riesgos y manejo de crisis Del Cueto y Asociados. Un primer pasoLa industria sabe que le conviene adelantarse a una regulación inspirada en las pautas de la OMS. ConMéxico entregó el gobierno federal una propuesta de etiquetado, y tiene línea directa con el Congreso, que le informará de cuanta iniciativa surja.

‘Reducir’ y ‘tips saludables’ se convirtieron en palabras clave para la industria, a partir de la declaración de la OMS. “Las empresas están conscientes de que el contenido de sus productos puede contribuir al problema de obesidad aunque no lo reconocen públicamente. Por eso es que están haciendo versiones más saludables… y quitar esa imagen de que sus contenidos no son buenos”, señala Mónica Feldman, analista de Euromonitor.

Kraft sacó, desde 2005, los anuncios de TV para niños de seis a 11 años que no siguieran algún criterio nutricional (propiedades funcionales, reducido o bajo en grasas, azúcar o sodio, o libre de grasas trans). Y ha reducido las porciones de algunos productos. “Hoy, la mayoría de nuestros 33 tipos de galletas tiene presentaciones individuales”, dice Sonia Bozzi, directora de Asuntos Corporativos y Gobierno para México y Latinoamérica.

Kellogg’s se comprometió a que cada porción de sus cereales no exceda dos gramos de grasas saturadas y 230 miligramos de sodio, antes de 2009. Y en mayo pasado Coca-Cola y Pepsi anunciaron que eliminarán, este año, en todos los mercados, la publicidad y la mercadotecnia de bebidas dirigidas a menores de 12 años.

Un informe de JP Morgan y la administradora de inversiones Insight Investment ubicó a las europeas Danone, Unilever y Nestlé y a la estadounidense Kellogg’s, como las más activas en la transformación de sus estrategias. “Las estadounidenses tienden a centrarse en su mercado local, y hacen menos en otros mercados, principalmente en países en vías de desarrollo”, dice el análisis. Kraft y Cadbury quedaron en un nivel intermedio, mientras PepsiCo, Coca-Cola y Heinz se ubicaron en último lugar.

Las europeas reformularon sus productos a partir de las recomendaciones de la OMS, de limitar los contenidos de grasas saturadas y ácidos grasos trans, azúcares libres y sal, y de dar información comprensible al consumidor y adoptar prácticas responsables en su promoción y venta.

Unilever comenzó el plan gradual en 2004, y a la fecha redujo todas las grasas trans. Bimbo disminuyó entre 5 y 7% el contenido de grasa, azúcar y sal en 20% de sus 5,000 productos, asegura Brenda Salgado, coordinadora del Programa de Nutrición.

Pero lograr que una galleta más saludable no sepa a cartón es todo un desafío para la industria. “La idea es que se mantenga el mismo sabor y textura, por ejemplo, al cambiar azúcares por edulcorantes o la manteca de cerdo por aceites más sanos; el costo de esa sustitución es otro desafío”, reconoce José Montejano, director de Ingeniería en Industrias Alimentarias y Biotecnología del Tec de Monterrey.

Las raciones son otro frente de batalla. Grupo Bimbo lanzó presentaciones más pequeñas de sus botanas Barcel y galletas Ricolino. Pero las porciones son irrelevantes si el consumidor ignora cuánto debe consumir. La OMS recomienda a las empresas usar etiquetados con información clara que le permita tomar decisiones a los compradores. En México, es más sencillo entender el manual de un motor turbocargado que una etiqueta nutricional.

“La etiqueta obliga a declarar el contenido de sodio, pero sólo con decir que contiene tantos miligramos de sodio el consumidor no sabe si es mucho o poco”, dice Nidia Coyote, subdirectora de Políticas de Riesgos de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios.

Las dos normas que regulan el etiquetado de los alimentos y las modificaciones al contenido de los productos tienen 10 años de vida. La negociación con la industria para actualizarlas y homologarlas al referente internacional –Codex– lleva dos años y pocos avances. Además, aunque está comprobado el daño del consumo de grasas trans, exceso de sodio o azúcar, México aún no obliga a las empresas a declararlo. “No hay norma que regule cuánta sal o grasa saturada debería tener un producto”, advierte Coyote.

Kellogg’s fue pionera en incluir al frente de sus empaques una gráfica que indica el porcentaje de calorías, grasas y azúcar que lleva su contenido en el marco de una dieta de 2,000 calorías. Esta es una de las opciones que analiza la autoridad para ser incluida, por norma, dentro de los productos, y es un referente de ConMéxico para el plan de autorregulación de sus 30 empresas.

El cambio no será fácil. “A veces la gente se queja por las porciones pequeñas”, reflexiona Salgado, de Grupo Bimbo. Ahora, Unilever hace malabares para remplazar las grasas trans por otras más sanas, algo que podría dificultarle llegar a su meta de 2009, de reducir grasas en general. Según sus propias metas, antes de 2010 habrán terminado de reformular sus productos o reducir porciones. “Si no cumple con nuestros criterios globales de nutrición (los productos) no podrán anunciarse a niños menores de 12 años desde enero de 2009”, dice Ríos, de Kellogg’s.

La meta del gobierno frente a la obesidad no es tan precisa. Legislar o prohibir hábitos de alimentación y recomendar más actividad física es imposible. Por ahora, la SS quiere que la enfermedad no rebase el 35% para 2011 (ahora está en 30%), y al menos desea reducir 17%, en promedio, la mortalidad por diabetes y enfermedades cardiovasculares. “No vamos a dejar este país con menos gorditos de los que existen –dice Lara–. Sí vamos a diminuir el ritmo de crecimiento”.

Padres y maestros podrían tener que ver en eso. Algunas madres son las profesionales que ayudan a dar los patrones alimenticios en varios de los fabricantes. Hace cinco años, ellas entraron a las empresas de alimentos, luego de que las escuelas de medicina integraron Nutrición como cátedra obligatoria. Un grupo de estas profesionales formó, en 2006, una asociación de nutriólogas de empresas. La idea fue intercambiar buenas prácticas y revalorizar el rol del nutriólogo en la industria.

No es fácil vérselas con mercadólogos y pelear que las papas ya no sean fritas sino horneadas. “Cómo los convences de incluir una tabla nutrimental más grande en el empaque que ya está ocupado por un logo promocional”, dice una de sus miembros. La demanda no es suficiente para investigar y bajar precios. Hoy los alimentos saludables y light sólo aportan una tercera parte de las ventas del sector, sin contar las bebidas.

Una fórmula difícil: lograr mexicanos mejor nutridos y con su peso adecuado que no dejen de comprar. La industria quiere más consumidores; el gobierno, menos pacientes. Al menos, la pelea desató una carrera contra el tiempo para ver quién pierde menos dinero.

Publicado en CNNExpansión

miércoles, 10 de septiembre de 2008

CÓMO SUMAR VEGETALES A LA DIETA INFANTIL

Frutas y verduras: su consumo no llega a la mitad de lo recomendado

Expertas en nutrición aportan consejos para vencer la habitual resistencia de los niños a incorporar ese tipo de alimentos

Podrá ser difícil, pero tampoco es una misión imposible. Lograr vencer la resistencia que muchos chicos presentan ante las frutas y las verduras requiere de paciencia, ingenio, perseverancia y, por sobre todo, de convicción en la importancia de adoptar desde la infancia una alimentación saludable.

"El bajo consumo de frutas y verduras en los niños es un problema que vemos habitualmente en la consulta, aquí en la Argentina como en todo el mundo", dijo a LA NACION la licenciada en nutrición Beatriz Grippo, investigadora del Centro de Estudios sobre Nutrición Infantil (Cesni) y coautora de una serie de libros que buscan por medio del cuento despertar en los chicos la atracción por las frutas y por las verduras.

Una atracción que no se ve reflejada en los estudios locales sobre alimentación infantil. Según mostró la Encuesta Nacional de Nutrición y Salud realizada recientemente por el Ministerio de Salud de la Nación, sólo el 7% de las calorías que incorporan los chicos de entre 2 y 6 años provienen de las frutas y las verduras.

"Distintos estudios sugieren que lo aconsejable sería que los niños incorporen el 17% de sus calorías a partir de las frutas y las verduras, cuando en la Argentina no llegamos ni a la mitad de esa recomendación", comentó la licenciada Paula Pueyrredón, también del Cesni y coautora junto con Grippo de los libros Verdulín y Frutilandia (Ed. Lumen, 2008), que incluyen recetas sencillas con frutas y verduras (ver Cuatro recetas ).

Pero no sólo se come poca fruta y verdura, advirtió Pueyrredón: "Es muy pobre la variedad de estos alimentos que se les ofrece a los niños. La encuesta del Ministerio mostró que las verduras consumidas en mayor proporción son la papa, la cebolla, el tomate en conserva y la zanahoria; la fruta más consumida es la banana".

De muchas frutas y verduras, los chicos no conocen ni el nombre, agregó Grippo. "Para los niños que vemos a los 8 u 11 años, que llegan al consultorio por problemas de obesidad, hay verduras que no saben que existen, que jamás las han visto siquiera. La idea de los libros es tratar de llegar a muchos más niños y muchos más padres de los que vemos en el consultorio."

Neofobia y rechazo

Neofobia, ése es el nombre que los nutricionistas le han puesto a la cara de "no me gusta" que ponen los bebes ante un alimento desconocido. Y, vale la pena tenerlo siempre presente, es una reacción universal que nada tiene que ver con las virtudes culinarias de cada madre o padre. "Es un mecanismo natural ante cada nuevo alimento, que hay que vencer insistiendo, pero sin forzarlo al niño a comer", aconsejó Pueyrredón. Hay estudios que sugieren que hay que insistir en un mismo alimento 15 veces antes de desistir.

Quizá lo peor de la neofobia es que, una vez superada, a veces vuelve. "A partir de los 2 o 3 años, es común que un niño empiece a rechazar un alimento que le gustaba. Esto tiene que ver con un momento en que el niño comienza a formar su carácter y lo demuestra a través de la comida. Hay que tomárselo con paciencia."

A veces, la lucha por incorporar frutas y verduras al menú infantil resulta ser eso: una verdadera lucha. Es por eso que las licenciadas Grippo y Pueyrredón aportan unas cuantas ideas para salir airosos en la batalla:

Evitar la monotonía: no ofrecer al chico siempre las mismas frutas y verduras, y tratar de variar incluso su preparación. "No hay que aburrirlo, ya que la monotonía puede hacer que pierda la preferencia que habíamos logrado que tenga por cierto alimento."

No complicarse: las comidas que requieren mucha elaboración pueden volverse en contra. "Hay que preferir preparaciones sencillas que se pueden reproducir en lo cotidiano, ya que hoy los padres no tienen mucho tiempo para cocinar."

Cocinar con los chicos: hacerlos partícipes de la preparación de comidas con frutas y verduras es un buen incentivo. "Cuando los chicos ayudan en la cocina, siempre prueban la comida, y que prueben un alimento que no conocen es un punto a favor."

No disfrazar las verduras: procesarlas para disimularlas en las comidas puede aumentar su consumo, pero no hará que los chicos las consideren como una posibilidad. "El disfraz no permite que el niño conozca las verduras, sus sabores y sus texturas."

Por último, dijo Grippo, los padres son quienes deben decidir qué comen sus hijos. "Cuando es uno el que les pregunta qué quieren comer, está perdido", afirmó.

Publicado en La Nación

martes, 9 de septiembre de 2008

EL MERCADO INFANTIL

Debutan en el mundo del consumo desde los primeros meses de gestación. Gran parte del presupuesto familiar se destina a garantizar sus necesidades básicas.

“Los niños son consumidores, unos grandes consumidores, no controlan su conducta como consumidor, si a los adultos de repente nos llega a costar trabajo a los niños les cuesta más. Están en proceso de maduración y, por lo mismo, para ellos el gasto, el hecho de comprar algo es un regalo, quieren gastar, quieren comprar”, comentó Roberto Bello, director de Estudios Sobre Consumo de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco).

Expuestos por largas horas ante la televisión, se convierten en blanco fácil para comprar las marcas que ofrece la publicidad.

“Los niños actualmente están siendo bombardeados de una publicidad que los incita a ir y a exigirle a sus papás que les compren determinado producto”, dijo Fernando García Sais, investigador del ITAM.

“La estrategia es buscar en el niño que demanda la compra del producto y fastidie, le llaman en inglés "nack factor", es el fastidio del niño por la compra del producto y está claramente medido cómo ese fastidio incrementa las ventas de ciertos productos, incrementa las visitas a ciertas cadenas de comida rápida, a parques de diversión, entonces toda la publicidad va en ese sentido”, expresó Alejandro Calvillo, analista.

En una hora, en un solo canal, se transmiten 39 comerciales para niños, casi la mitad son de alimentos, en su gran mayoría chatarra.

“Los niños pasan largas horas frente a la televisión, a estas edades, edades de preescolar, estamos hablando de 5 a 7 horas diarias frente a la televisión, no hay selección, no hay quien los acompañe, engullen todo lo que pasa por enfrente, los niños ven todo desde las 7 de la mañana hasta las 8 de la noche”, manifestó Lourdes Roca, investigadora del Instituto Mora.

En México, la televisión abierta ofrece escasa programación dirigida especialmente para los niños, contrario a la televisión por cable.

“Los canales especializados en niños claramente están descubriendo que hay un mercado muy fuerte ahí. Desde el momento que la industria ve un gran mercado en los niños como consumidores empieza a modificar todos los ámbitos y las necesidades de los niños, cuando nosotros éramos pequeños construíamos el juego ante nosotros. Sin embargo, ahora cada vez los niños dependen más de los artículos que se les venden para jugar”, indicó Calvillo.

Abrir la puerta al consumo de productos para niños incluye una larga lista de artículos elegidos por el menor. De lo contrario el costo para los padres puede ser un mal rato.

“Hemos visto muchas veces cómo un niños puede hacer un berrinche muy grande, por una cosa, un juguete principalmente, incluso un dulce, y ya que lo tiene se acaba el berrinche, es el tener las cosas, el hecho de obtener las cosas lo que muchas veces buscan, y ahí es donde los padres tienen que influir en la conducta, enseñarles el valor del ahorro enseñarles que el dinero para ellos puede ser mágico”, declaró Bello.

En el recreo escolar la conversación gira alrededor de consumo, marcas, de lo que tienen los otros compañeros y dónde se puede comprar algún producto o quién se lo ha de regalar.

En la era digital y de las telecomunicaciones, los niños representan un gran nicho de mercado. Su entretenimiento involucra sofisticados aparatos artículos con un alto precio. Y es que el consumo infantil no tiene fronteras. En otros países, incluso, se organizan grandes ferias del juguete.

“Los niños tienen celulares ahora, ellos tienen iPods, tienen sus propias computadoras. Entonces, realmente cuando hablamos de 40 a 50 dólares en juguetes tecnológicos, dejas de lado los 250 dólares del iPod, es una pequeña diferencia, que parece razonable”, opinó Chris Byme, analista.

Para atraer la mirada de los más pequeños, las marcas se valen de todo tipo de estrategias a fin de colocar sus productos y hacer que quienes ponen un pie en las tiendas salgan con las manos llenas y el bolsillo vacío.

Organizaciones de consumidores en México buscaron frenar el consumismo infantil. Diseñaron, incluso, la Guía del Pequeño Consumidor para orientar a los niños sobre todo tipo de trucos en la publicidad.

Ellos descubren que en algunos anuncios las cámaras se acercan tanto al producto que parece mucho más grande de lo que en realidad es; también invitan al niño a quitar el sonido a los comerciales para descubrir que se escuchan con mayor volumen que los programas, pero no siempre da resultados.

Publicado por Oncenoticias

lunes, 8 de septiembre de 2008

ALIMENTACION EN LOS NIÑOS

Escuchen el programa Crónicas de Salud con el tema Alimentación en los niños. Entrevista a las Licenciadas Carmen Vargas y Mariana Ramirez.

Escuchar el programa (mp3)

jueves, 28 de agosto de 2008

LOS NIÑOS QUE CONSUMEN LÁCTEOS TENDRÁN HUESOS MÁS FUERTES

Los niños que consumen por lo menos dos porciones de productos lácteos por día tienden a tener huesos más fuertes en la adolescencia.

La leche y otros lácteos están recomendados para la formación ósea infantil. Aun así, los beneficios de largo plazo del consumo lácteo en la infancia se desconocen.

En un nuevo estudio, un equipo de investigadores de Boston University School of Medicine controló a 106 niños a partir de los 3-5 años hasta los 15-17 años. Durante ese período, los padres registraban periódicamente en diarios alimentarios lo que sus hijos ingerían cada día. Una porción de lácteos diario era equivalente a una taza de leche o yogurt, 42,5 gramos de queso natural y 57 gramos de queso procesado.

Al finalizar el estudio, cuando los participantes eran adolescentes, se les realizaron estudios óseos por imágenes.

El equipo halló que los niños que habían consumido por lo menos dos porciones diarias de lácteos tenían un mayor nivel de contenido mineral óseo y una densidad ósea más alta en la adolescencia que aquellos que habían consumido menos lácteos en la niñez.

Los resultados se mantuvieron cuando el equipo consideró otros factores asociados con la densidad ósea y la salud, como el peso corporal, la altura y el nivel de ejercicio.

El equipo dirigido por la doctora Lynn L. Moore publica los resultados en Journal of Pediatrics. National Dairy Council financió parcialmente el estudio.

El cuerpo alcanza su nivel pico de masa ósea durante la adolescencia, confirma el equipo. Aunque la genética influye en gran medida en la calidad ósea de una persona joven, la alimentación y el ejercicio son "contribuyentes modificables cruciales", destaca el equipo.

Los productos lácteos contienen calcio formador de huesos y la leche fortificada es un recurso primario de vitamina D alimentaria, que es esencial para la absorción corporal de calcio, destacan los autores. Existe evidencia también de que las proteínas diarias, especialmente el suero de leche, mejoran la formación ósea e inhiben su fractura.

"Los resultados confirman la importancia de una alimentación rica en productos lácteos y otras fuentes de proteínas para la masa ósea adolescente", concluye el equipo.

Publicado en la revista Journal of Pediatrics

domingo, 10 de agosto de 2008

LA JARRA DEL BIEN BEBER

Escuche el programa Crónicas de Salud en el cual las Lic. Gina Gómez y Carmen Vargas explican el tipo de líquidos y la cantidad que se deben beber.

También le recomendamos leer el documento resumido o leer el documento completo: Consumo de bebidas para una vida saludable: Recomendaciones para la población mexicana

Escuchar el programa (mp3)

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sábado, 2 de agosto de 2008

LAS BEBIDAS DE FRUTAS ADICIONADAS DE AZÚCAR PUEDEN CAUSAR DIABETES

Las bebidas frutales endulzadas suelen ser publicitadas como una alternativa saludable a los refrescos azucarados, pero son igualmente riesgosas para el aumento de peso y la diabetes, dijeron el lunes investigadores.

Los refrescos también son conocidos como bebidas gaseosas.

"El público debería ser consciente de que esas bebidas no son una alternativa saludable a los resfrescos en lo que respecta al riesgo de (desarrollar) diabetes tipo 2", escribió el equipo de Julie Palmer, de la Boston University, en su informe publicado en Archives of Internal Medicine.

La diabetes tipo 2, la forma más común de la enfermedad, está íntimamente relacionada con la obesidad y se ha vuelto muy común en todo el mundo.

Los resultados provienen de casi 44.000 mujeres negras de Estados Unidos que fueron controladas entre 1995 y el 2005.

Aquellas participantes que dijeron que tomaban dos o más refrescos no dietéticos por día tenían un 24 por ciento más de riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 que aquellas que bebían menos de un refresco regular por mes, indicó el equipo.

Las mujeres que bebían dos o más bebidas frutales azucaradas al día tenían un 31 por ciento más de riesgo comparado con aquellas que tomaban menos de una bebida frutal al mes.

Los refrescos dietéticos, el jugo de uva y de naranja no se relacionaron con un aumento del riesgo de diabetes, indicaron los investigadores.

Si bien el jugo de naranja y el de uva contienen también azúcar naturalmente, tendrían un efecto metabólico distinto o serían menos consumidos como parte de las comidas, señalaron los autores.

Los refrescos y los jugos azucarados suelen consumirse entre comidas y acompañarían la ingesta de golosinas, dijo el equipo.

Un estudio previo que involucró a miles de mujeres blancas también relacionó la diabetes tanto con los refrescos como con los jugos endulzados.

Otra investigación publicada en la misma revista reveló que comer frutas y vegetales parece evitar la diabetes tipo 2, quizá porque previene la obesidad o brinda nutrientes protectores, entre ellos antioxidantes.

miércoles, 30 de julio de 2008

CADA AÑO, 152 LITROS DE REFRESCO POR MEXICANO

El exagerado consumo de refrescos o bebidas carbonatadas con grandes cantidades de azúcares, es un hábito ya inculcado a las nuevas generaciones que tienen que enfrentar la disyuntiva de corregir esa tendencia alimenticia o desarrollar prematuramente desde sobrepeso y obesidad hasta enfermedades como diabetes, osteoporosis e hipertensión ya presentes en el 60 por ciento de la población adulta en el país.

Para el director del Centro de Investigación en Nutrición y Salud, Juan Rivera Dommarco, el creciente consumo de refrescos está condenando niños y jóvenes a engrosar cada vez más tempranamente las filas de obesos, diabéticos e hipertensos, por lo que ya se busca limitar la publicidad para esa clase de productos altamente dañinos para la salud y emprender campañas de difusión para que los padres de familia opten por bebidas sanas para el adecuado desarrollo de sus hijos.

"Es lamentable que desde los tres meses de vida, muchos padres empiecen a dar de beber refresco a sus hijos o endulcen exageradamente leche o líquidos, lo que sin duda, es un inadecuado hábito de crianza que mucho pesa en la salud de millones de mexicanos de todas las edades", comentó.

El especialista de la Secretaría de Salud observó que es tan acendrado ese hábito por las bebidas azucaradas que México ocupa ya el primer lugar mundial en consumo per cápita de refrescos con 152 litros lo que ha recrudecido los problemas de sobrepeso y obesidad, sobre todo entre la población infantil de entre cinco y once años de edad.

Ejemplo claro del problema, subrayó, es que la prevalencia de obesidad en niños menores de 11 años aumentó de 20 a 37 por ciento en la última década en que también se registró un incremento de más de 40 por ciento en el consumo de refrescos y todo tipo de bebidas elaboradas con sacarosa, glucosa y fructosa carentes de vitaminas y minerales que fácilmente llegan al flujo sanguíneo para pasar a los tejidos y convertirse en grasa.

Rivera Dommarco señaló que el sobrepeso y obesidad relacionados con la ingesta exagerada de refrescos afecta ya a uno de cuatro niños de entre cinco y once años, al 35 por ciento de la población de entre 14 y 25 años y al 70 por ciento de los adultos mayores de 40 años.Los pediatras del Hospital Infantil de México, Sandra Rangel de la Garza y Romeo Rodríguez Suárez, apuntan que es tanta la concentración de glucosa y sacarosa en las bebidas embotelladas, incluyendo jugos, que consumir un litro diario aumenta en 1.5 kilogramos el peso corporal en tan sólo dos semanas.

Por el contrario, disminuir en 10 por ciento el consumo de refrescos sobre todo los de cola que contienen alta concentración de fructosa, fósforo y cafeína, significa perder cuando menos cinco kilogramos de peso en los primeros tres meses.

Ambos especialistas coinciden en que el consumo de refrescos tiene impactos más dañinos en los niños porque afecta los dientes disolviendo el esmalte protector y provocando caries. Además, las bebidas de cola que abarcan un 70 por ciento del mercado, contienen ácido fosfórico que impide al organismo la absorción de calcio lo que produce descalcificación y huesos débiles que se manifiesta en talla baja y fracturas ante cualquier golpe o lesión.

Por otra parte, el consumo de refrescos altos en cafeína genera hiperactividad que en el menor se traduce en nerviosismo y trastorno de sueño, hecho que adquiere relevancia si se considera que dormir estimula la hormona del crecimiento, por lo que la falta de descanso profundo afecta el desarrollo normal.

Otro de los riesgos para los infantes es consumir bebidas dietéticas que contienen aspartame como sustituto del azúcar y que de acuerdo a expertos, puede alterar las funciones metabólicas de los niños debido a que es una bebidas elaborada para los adultos que tienen un organismo y sistema inmunológico plenamente desarrollado.

EL MERCADO POTENCIAL

México ocupa el primer lugar mundial en consumo per cápita de refrescos y el segundo en importancia en ventas después de Estados Unidos. Las 230 plantas embotelladoras del país comercializan más de 300 millones de cajas al año con valor aproximado a los 15 mil 500 millones de dólares.

Tan sólo entre 1998 y este año el consumo per cápita creció de 120 a 152 litros y con ello el gasto de las familias de 2 mil 850 pesos a más de 5 mil pesos anualmente, una cifra importante si se considera que las aguas carbonatadas no son consideradas un producto de primera necesidad.La Encuesta Ingreso-Gasto del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) revela que una familia de escasos recursos destina el 7.5 por ciento de sus ingresos totales a la compra de refrescos, mientras que las familias de ingresos moderados gastan un 12 por ciento de sus ingresos en la adquisición de aguas y jugos embotellados, aquí destaca una mayor demanda por refrescos de cola que cubren el 70 por ciento del mercado.

Dato importante de la encuesta es que mientras el consumo de refrescos en los últimos diez años aumento más de un 40 por ciento, en esa proporción disminuyó el consumo de leche, frutas y verduras, lo que ha incidido en un aumento inmensurable de la población con sobrepeso, diabetes y obesidad.

El sobrepeso y obesidad entre la población adulta aumentó en la última década de 40 a 70 por ciento y ahora México ocupa el deshonroso segundo lugar en personas con sobrepeso sólo superado por Estados Unidos. La atención de estas enfermedades relacionadas con hábitos alimenticios inadecuados y sedentarismo, absorbe el 30 por ciento del presupuesto de la Secretaría de Salud y son la causa de mortandad más importante después los tumores malignos.

Para la atención de la creciente demanda de refrescos y otras bebidas con cero valor proteínico, las embotelladoras cuentan con más de un millón de puntos de venta en todo el país. El 75 por ciento de las ventas se realizan en las pequeñas tiendas, el 24 por ciento en restaurantes, centros deportivos, discotecas y hoteles y sólo el uno por ciento en tiendas de autoservicio.

Alberto Zúñiga, jefe del Departamento de Nutriología del Instituto "Salvador Zubirán" observó que consumir refrescos de manera habitual y no realizar ninguna actividad física extraordinaria más que las normales (caminar, por ejemplo), significa subir de peso 12 kilogramos por año. Y es que, puntualiza, una sola lata de refresco representa aproximadamente 13 cucharaditas de azúcar lo que incrementa la posibilidad en 1.8 por ciento de ser obeso por cada lata adicional que se consuma.

El nutriólogo mencionó que independientemente de los malos hábitos alimenticios que se adquieren desde la niñez que hacen imprescindible el consumo de refrescos o aguas con gran contenido de azúcar, el aumento en los casos de sobrepeso y obesidad también tiene que ver con la introducción de alta fructosa o jarabe de maíz como endulzante que es más difícil de procesar por el organismo humano y que finalmente se convierte grasa en tejidos y arterias.

"Por ser más barata, los refresqueros han optado por utilizar la alta fructosa como endulzante sustituyendo la caña de azúcar que es un producto de más fácil absorción por el organismo y de menos efectos dañinos", añadió.

LIMITAR PUBLICIDAD

Ante el creciente consumo de refrescos en el país, las autoridades sanitarias urgieron al poder legislativo reformas a la Ley General de Salud para controlar y regular la publicidad de empresas embotelladoras que alientan el consumo con promociones y diversificación de marcas.

Juan Rivera Dommarco consideró que es necesario limitar la publicidad dirigida sobre todo a los jóvenes, por lo que se propondrá que las embotelladoras no patrocinen competencias deportivas y que se prohíba o limite la venta de refrescos en escuelas o espacios de concurrencia de menores de 18 años.

Además, precisó el funcionario de la SSA, se tiene la propuesta que a partir de enero del próximo año todos los refrescos y aguas carbonatadas incluyan la leyenda de que el abuso en el consumo es dañino para la salud.

El director del Centro de Investigación en Nutrición y Salud, indicó que por igual se emprenderá un análisis exhaustivo de los contenidos proteínicos y vitamínicos de las bebidas energéticas, a fin de que el consumidor tenga la certeza de que está adquiriendo un producto que realmente significa aportación calorífica ante la pérdida de sales por el esfuerzo físico.

También a principios de 2009, recalcó, se emprenderá una intensa campaña de difusión invitando a los padres de familia a sustituir el consumo de refrescos por leche y agua de frutas que además de ser altamente refrescantes aportan vitaminas y calorías.

Publicado en El Occidental

domingo, 27 de julio de 2008

EL CONSUMO REDUCIDO DE AZÚCAR A LARGO PLAZO SE ASOCIA A MEJORES HÁBITOS NUTRICIONALES Y MAYOR CRECIMIENTO EN LOS NIÑOS

Según los resultados de un estudio publicado en la edición de junio de Pediatrics, el consumo reducido de sacarosa a largo plazo en niños entre 13 meses y 9 años de edad se asocia a mejores hábitos nutricionales y mayor crecimiento que un consumo de sacarosa más elevado.

Soile Ruottinen, MSc, de la University of Turku (Finlandia) y sus colaboradores del Special Turku Coronary Risk Factor Intervention Project señalan que “dado que los alimentos ricos en azúcar pueden reemplazar a otros nutrientes, el consumo elevado de sacarosa influye negativamente en la calidad nutritiva de la dieta. El consumo excesivo de azúcar en la infancia puede favorecer la obesidad”.

El objetivo de este estudio prospectivo aleatorizado era evaluar las asociaciones entre consumo de sacarosa y de otros nutrientes, consumo de alimentos específicos y crecimiento en 543 niños con edades comprendidas entre 13 meses y 9 años.

Para evaluar el consumo de alimentos utilizaron los registros anuales de comidas desde los 13 meses hasta los 9 años. Dividieron a los niños en tres grupos según el consumo promedio de sacarosa: consumo constantemente elevado de sacarosa (el 10% superior), consumo constantemente reducido de sacarosa (el 10% inferior) y consumo intermedio de sacarosa (el 80% intermedio). Determinaron el peso y la altura absolutos y relativos a los 7, 13 y 24 meses de edad, y después de forma anual hasta cumplir los 9 años.

Cuando los niños alcanzaron los 2 años de edad, el grupo de consumo elevado de sacarosa ya había superado el nivel recomendado por la Organización Mundial de la Salud (<>

En comparación con los niños con consumo elevado de sacarosa, los niños con consumo reducido y medio tomaban más proteínas, sus dietas tenían grasas de mayor calidad y tenían tendencia a un mayor consumo de vitamina E, niacina, calcio, hierro, zinc y fibra alimentaria. Los niños del grupo de consumo reducido de sacarosa también tomaban más cereales, verduras y productos lácteos. Aunque el consumo de azúcar no estaba directamente relacionado con la obesidad, el peso, la altura y el índice de masa corporal de los niños presentaban diferencias entre los tres grupos entre los 7 meses y los 9 años de edad.

La limitación principal de este estudio era la dificultad para calcular con precisión el consumo de alimentos por parte de los niños.

Los autores del estudio señalan que “en niños entre 13 meses y 9 años de edad, el consumo reducido de sacarosa a largo plazo se asocia a mejores hábitos nutricionales y mayor crecimiento que un consumo más elevado. La sacarosa reemplaza en la dieta del niño a los productos lácteos, los cereales y otros alimentos ricos en micronutrientes, por lo que un consumo elevado de sacarosa también se asocia a menor consumo de proteínas. Nuestros hallazgos indican que el consumo elevado de sacarosa podría incluso afectar ligeramente al crecimiento”.

Publicado en la revista Pediatrics