Lea también:
Incremento del perímetro cefálico
Perímetro cefálico
Medición del perímetro cefálico
OMS: Perímetro cefálico para la edad
Utilidad del perímetro cefálico en el recién nacido para anticipar problemas en el neurodesarrollo
Muchos no entienden la manera de leerlas o interpretarlas, según una encuesta
Los padres desean saber la posición de sus hijos respecto a las tablas de crecimiento tan usadas en los consultorios pediátricos, pero muchos de ellos no entienden cómo leer o interpretar la información, según muestra una encuesta reciente.
Alrededor de 85 por ciento de los padres podían observar una tabla con un punto marcado e identificar de manera correcta que el punto correspondía a la edad del niño, según una encuesta en línea de un grupo nacionalmente representativo de mil mamás y papás. Alrededor de las dos terceras partes de los padres pudieron identificar tanto el peso del niño como el percentil de la tabla con un punto marcado.
Pero apenas el 56 por ciento pudo identificar de manera correcta el significado de "percentil" en una lista de opciones. En el contexto de una tabla de crecimiento, un percentil mide la manera en que un niño se compara con sus pares. Un niño que está en el percentil 80 para la estatura, por ejemplo, es más alto de 80 por ciento de los demás niños de su edad, mientras que un niño en el percentil 25 es más bajito que 75 por ciento de sus pares.
Apenas un tercio de los padres podían identificar la edad, peso y percentil de un niño en una tabla, además de la definición correcta de percentil, según el estudio, que aparece en la edición de octubre de la revista Pediatrics.
Las tablas de crecimiento de desarrollaron en los 60 para ayudar a los médicos a monitorizar el desarrollo de los niños, apuntó la autora del estudio, la Dra. Elana Pearl Ben-Joseph, editora médica asesora del Centro Nemours de Medios de Salud para los Niños. Las versiones más recientes, de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU., se actualizaron en 2001.
Aunque las tablas eran para uso de proveedores de salud, en la práctica los médicos con frecuencia las usan como ayudas visuales para los padres. Alrededor del 31 por ciento de los padres afirmaron que marcaban el desarrollo de sus hijos en una tabla en su casa.
"Las tablas de crecimiento puede ser útiles si se usan de manera adecuada, y si los padres las comprenden y se les explican bien", aseguró Ben-Joseph. "Pero pueden resultar nocivas si no se explican bien o si los padres no las comprenden".
Y muchos no las comprenden. En la encuesta, alrededor de la mitad de los padres dijeron que un niño en el percentil 10 para estatura y peso tenía bajo peso. Para los médicos, la estatura y el peso de un niño son proporcionales, y es probable que no sean causa de inquietud, anotó Ben-Joseph.
Muchos padres expresaron preocupación sobre un niño en el percentil 25 para su estatura y peso año tras año. Alrededor del 16 por ciento señaló que animaría al niño a comer más, y 18 por ciento dijo que ignoraba en significado de la información.
Ben-Joseph explicó que un niño que sigue la curva de crecimiento del percentil 25 es más pequeño y tiene menos peso que el promedio, pero que no es algo de que preocuparse.
Al leer las tablas de crecimiento, los médicos tienden a buscar cambios abruptos, como un niño cuya tendencia en estatura o peso se reduce de repente, lo que podría señalar un problema. También buscan la proporción entre la estatura y el peso.
Un niño con una estatura en el percentil 10 y un peso en el percentil 90 tiene sobrepeso, aunque alrededor de la mitad de los padres de la encuesta no se dieron cuenta de este hecho.
La confusión sobre las tablas de crecimiento plantea un problema mayor, los conocimientos numéricos básicos (la contraparte numérica de la alfabetización), o sea la capacidad de los pacientes de comprender el riesgo, las estadísticas, los gráficos y las tablas que se usan cada vez más en la atención de salud, señaló el Dr. Goutham Rao, director clínico del Centro de Gestión del Peso y Bienestar del Hospital Pediátrico de Pittsburgh.
"Cuando un paciente lleva al consultorio médico o centro de salud, hay habilidades numéricas específicas que necesitan para comprender su afección y lo que sucede en el ambiente de atención de salud", aseguró Rao. "Los pacientes no son los únicos que batallan con esto. Los médicos también tienen dificultades para traducir las cifras a términos que los pacientes puedan comprender".
Aún así, las tablas de crecimiento siguen siendo una herramienta útil para abordar el delicado tema del peso del niño con los padres, apuntó Rao. Alrededor del 12.4 por ciento de los niños entre los dos y cinco años tiene sobrepeso, al igual que 17 por ciento de los niños entre los seis y los once, y 17.6 por ciento de los adolescentes entre los doce y los 19, según los CDC.
"Muchas veces los padres no se dan cuenta de que su hijo tiene sobrepeso", dijo Rao, cuya clínica usa tablas electrónicas de manera que los padres puedan llevarse impresos del resultado. "Podemos mostrarle al padre dónde está su hijo en la tabla de crecimiento, proveer una explicación muy detallada de las cifras, y asegurarnos de que los padres puedan comprenderlo. Entonces, podemos preguntar a los padres si hay algo en lo que les gustaría trabajar".
Ben-Joseph añadió que se deben llevar a cabo más investigaciones para desarrollar tablas de crecimiento que los padres puedan comprender con mayor facilidad.
"Entre los padres hay un deseo de ver una tabla de crecimiento y que un médico se la comente", dijo Ben-Joseph. "Es importante que los médicos tengan en cuenta que no todos los padres comprenden estos complejos conceptos matemáticos, y que lo tomen en consideración cuando den explicaciones".
Más información La Nemours Foundation tiene más información sobre las tablas de crecimiento.
Apreciable lector, en esta ocasión lo que quiero compartir contigo es un recuerdo de nuestros juegos infantiles y los juguetes que utilizábamos, es necesario aclarar que provengo de una familia humilde, mi padre era obrero y mi madre ama de casa y en total éramos cuatro hermanos, tres hermanitas y yo el mayor (actualmente 64 años de edad); recuerdo que no sobraba el dinero, lo que me trajeron los Tres Reyes Magos eran juguetes muy sencillos sin embargo para nosotros fueron suficientes aclaro lo anterior porqué acaso para ti fue otra la experiencia, dentro de mis primeros juguetes recuerdo los soldaditos de plomo, luchadores de plástico, carritos con sus rejas de refrescos que para moverlos les amarrábamos un cordel, cañoncitos de plástico que tiraban balines obviamente a corta distancia sin mucha fuerza, pistolas con dardos que en el extremo tenían una ventosa de plástico, pistolas que tronaban fulminantes, pistolas de agua, tuve un triciclo, aunque pedí un rifle de municiones nunca llegó, ni tampoco bicicleta, ni patines de cuatro ruedas (no en línea, no se cuando llegaron a nuestro país).
Tuve pelotas de plástico, carritos de fricción, un juguete que recuerdo con mucho cariño era una lanchita de hoja de lata, que se le ponía una corcholata con una pequeña vela y al hacer ebullición un depósito chiquito con agua, impulsaba la lancha era de mis juguetes preferidos, también unos soldaditos de madera que traían una pequeña pelota del mismo material para tirarlos a distancia, y los juegos con los amiguitos de la cuadra eran las escondidas o escondidillas, el bote escondido, la roña, los encantados, los colores (consistía en escoger un color y sólo lo sabía quien los vendía) llegaba el comprador y si mencionaba un color que tenían los jugadores tenía que pagarlo e inmediatamente después corretear y agarrar al jugador con el color referido, a las hebritas de oro, al avión o bebe leche, a la víbora de la mar, a la cuerda que se brincaba rítmicamente y al final se daba “carne, chile y mole” que era los más rápido que podía girar la cuerda de los extremos, al lobo, al matarilelirelon; es necesario referir que en estos juegos participaban niñas, otro juego era a la “quemada” que consistía en tocar con una pelota al jugador y si se le pegaba con la pelota estaba quemado y perdía, también jugábamos al burro que consistía en que uno de los jugadores se apoyaba en la pared y los demás agachados haciendo filas entre las piernas el resto de los jugadores corrían para montarse en el burro y el primero tenía que hacer un esfuerzo por llegar los más cerca del que estaba apoyado en la pared y así hacerlo más fácil para el resto de los jugadores una vez que el burro estaba cargado había que moverse para tirar a los jugadores que estaban montados y así se turnaban los puestos este juego era sólo para hombres una variante para las mujeres era la “cebolla”.
Al parque liga y ligazo (se cortaban pedacitos de cáscara de naranja y se tiraban con una liga, en Veracruz eran pedacitos de bejuco), También había temporadas para jugar canicas (al hoyito, al ron, a las seguidillas) y había de varias clases todavía me tocaron las hechas de cemento las cuales se quebraban con facilidad y las de vidrio; las clásicas y más baratas agüitas que eran de color azul, blancas, amarillas y los ponches que ya eran más caras y de diversos colores , trompo, balero, yoyo, papalotes, pandorgas o cometas, a las cortadillas, que consistía en una corcholata extendida y aplanada con filo al la cual de le hacían dos orificios en el centro para pasar un cordel y darle movimiento el objetivo era cortar el cordel del jugador contrario.
También un juego clásico era jugar al gato o al timbiriche que consistía en unir puntos para hacer cuadritos ganaba el que hacía más. Otros juegos eran la matatena, que se jugaba con huesitos de chabacano pintados de colores, los palillos chinos, damas chinas con canicas o con fichas, los tableros eran diferentes.
El horario de los juegos se ajustaba al terminar los deberes escolares y algunos que eran obligatorios en el hogar. No teníamos TV y no se inventaban los juguetes electrónicos.
Actualmente se está recomendando 45 minutos de actividad física diaria en los niños y quizá estas líneas sirvan para ofrecerle estos juegos a los niños, es necesario que en la Escuela en el recreo también los niños encuentren actividades que fomenten actividad física; la OMS dicta que en las enfermedades crónicas, inciden de manera perjudicial en la salud: el uso de tabaco, la dieta malsana, la falta de actividad física y el uso nocivo del alcohol, combatiendo estos renglones estaremos cumpliendo con nuestro deber para alcanzar un nivel adecuado de vida saludable.
Por. Dr. Almazan Bonora
Publicado en el Blog para Padres de la Confederación Nacional de Pediatría de México
La siesta de los niños no sólo beneficia a sus cuidadores que tal vez necesiten un descanso. Para los niños de 4 a 5 años, dormir la siesta durante el día podría ayudarles a reducir la hiperactividad, la ansiedad y la depresión, según muestran los hallazgos de un estudio reciente.
En un estudio de 62 niños que se clasificaron en dos grupos de los que dormían la siesta (77 por ciento) y los que no (23 por ciento), los investigadores encontraron que los que no lo hacían tenían mayores niveles de ansiedad, hiperactividad y depresión.Los hallazgos del estudio fueron presentados el 8 de junio en la reunión anual de Associated Professional Sleep Societies en Seattle.
Los niños que dormían la siesta lo hacían una media de 3.4 días a la semana, hallaron los investigadores. Los datos del estudio se basaron en los informes de los padres o de los cuidadores sobre los patrones de la siesta, la hora de levantarse y la de acostarse en una semana típica en la vida de un niño. También se incluyeron en el análisis la evaluación del comportamiento y los factores demográficos de las familias de los niños.
"La edad en la que los niños están listos para dejar de dormir la siesta varía mucho. Animo a los padres a incluir un periodo de 'descanso' en su horario diario que permitirá al niño dormir la siesta en caso de que sea necesario", aconsejó el autor principal Brian Crosby, becario posdoctoral de psicología en la Universidad Estatal de Pensilvania, en un comunicado de prensa de la American Academy of Sleep Medicine.
Aún no se ha establecido una edad óptima para que los niños dejen de dormir la siesta, apuntó Crosby. Artículo por HealthDay, traducido por Hispanicare
Autoestima : valoración generalmente positiva de sí mismo. Dicc. RAE.
El niño con una buena autoestima se siente seguro, tiene una actitud ante la vida positiva y se ve capaz de abordar su actividad escolar con confianza y entusiasmo. Por el contrario, si tiene baja autoestima, el aprendizaje de cualquier tarea nueva lo afrontará con inseguridad y temor que le llevará a intentar evitar enfrentarse a ella.
La buena o la mala autoestima influirán en todos los aspectos de su vida, en las relaciones sociales, en la percepción de sí mismo, tanto en el aspecto físico como en el intelectual. En definitiva, afectará a la formación de su personalidad y también a su propia felicidad.
El papel de los padres es importante en este aspecto ya que, con nuestro comportamiento, podemos contribuir a que nuestros hijos tengan una buena autoestima o, por el contrario, a que se sientan inseguros.
-No les ayudan las respuestas de los padres que no son cercanas ni positivas, pues las percibirán como un rechazo que les generará impotencia y sentirán que todo lo que hagan va a ser inútil, por lo que “tirarán la toalla”.
-La falta de normas y límites favorecerá su inmadurez emocional.
-Su propia apariencia física les puede condicionar y crearles una situación de inseguridad, si no están bien “arropados” por su familia.
Los niños dan pistas con su comportamiento, de manera que se puede, a través de ellas, reconocer la baja autoestima y actuar para mitigarla.
BAJA AUTOESTIMA
- Se encuentran insatisfechos con su imagen corporal y no les gusta que les hablen de su aspecto.
- Llaman la atención de los adultos de modo inoportuno.
- Les cuesta entender el punto de vista de los demás, siendo excesivamente exigentes y tercos.
- Afrontan los cambios con inseguridad y temor.
- Se sienten incómodos si se habla de ellos o se les destaca, aunque desean reconocimiento.
- Se sienten inhibidos socialmente, tienen pocos amigos y dependen de ellos.
- Hay que recordarles sus obligaciones constantemente.
- Les cuesta tomar decisiones.
- Piden muchas normas e instrucciones en su trabajo, así como juicios inmediatos.
- Evitan las situaciones sociales formales en las que tienen que jugar un papel.
- Tienen dificultad para expresar directamente sus ideas o sentimientos.
- Suelen hablar negativamente de sí mismos y de su familia
- No quieren afrontar responsabilidades.
-Su control emocional es escaso y les cuesta asumir frustraciones o perder. LOS PADRES AYUDAN AL…
- Demostrarles afecto, elogiarlos, abrazarlos, besarlos.
- Prestarles atención cuando lo necesitan, aunque no sean capaces de pedirla.
- Hablar con ellos e intentar que escuchen y entiendan el punto de vista del otro.
- Mostrarles las alternativas a un problema y dejar que tomen decisiones en cuestiones que les atañen.
- Compartir con ellos sentimientos y preocupaciones; buscar intereses comunes.
- Mantener un clima de relaciones positivas en la familia.
- Ser claros en los valores y las normas. Respetar su forma de hacer las cosas.
- Respetar sus puntos de vista y opiniones aunque no se compartan.
- Respetar sus pertenencias y objetos aunque aparentemente carezcan de valor.
- Dedicar tiempo a la relación personal con ellos.
- Elogiar su aspecto y habilidades concretas. Escucharlos sin juzgarlos.
- Ayudarlos a proponerse objetivos personales y a conseguirlos.
- Hablar con ellos para exigirles que cumplan sus obligaciones.
- Explicarles que no siempre se gana y que hay que saber perder o conformarse.
Autora: Ana Martín. Licenciada en Ciencias de la Educación.
Publicado en la revista FAMIPED
Papis, es la revista para padres de Atención Pediátrica Integral, donde podrán encontrar artículos relacionados con la salud de sus hijos, sobre temas vinculados a la prevención, nutrición, vacunación, y todo lo referido al crecimiento y desarrollo normal. El comité editorial está formado por un prestigioso grupo de profesionales, nacionales e internacionales, expertos en las diferentes especialidades pediátricas.
El objetivo de esta revista no es dar respuesta a todas sus dudas, sino brindar información actualizada sobre temas de interés para padres, que permitan orientarlos y de esta forma pueda contar con más elementos para consultar a su pediatra. Papis les recomienda muy efusivamente tener un pediatra de cabecera con quien recorrerán el fascinante camino del crecimiento de sus hijos.
por Eduard Punset
Hace muy pocos años, nadie pensaba que lo que les pasaba a los niños influiría en cómo se comportarían cuando fueran adultos. Nadie veía esta relación misteriosa entre la infancia y el comportamiento de los adultos. Lo que hemos descubierto -y esto todavía no se sabe en la calle de manera suficiente- es que, una gestión deficiente, privada de cariño y de inteligencia, de las emociones de un niño, en edades muy cortas, incide de manera muy directa en el comportamiento de este niño cuando es adulto.
Por ello, este domingo, 17 de mayo, hablaremos en Redes con Jay Belsky, psicólogo de la Universidad de Londres y uno de los mejores especialistas del mundo sobre psicología familiar, para que nos enseñe a ser mejores padres.
Os dejo algunas reflexiones que grabé en Londres después de hablar con Belsky.
Una queja común de los padres son los problemas durante el sueño. Les recomendamos leer esta serie de tres artículos publicados en BebésyMas.com sobre lo que deben y lo que no den hacer para que sus hijos duerman mejor. También hay otros enlaces de interés sobre el tema.
Trastornos del sueño en Lo Nuevo en Mi Pediatra
Es normal que cuando los bebés nacen lo hagan con las uñas de las manos y pies largas, aunque en el Hospital o clínica se las cortarán éstas volverán a crecer.
Si las uñas son muy delgadas un buen truco es que mientras lo bañas con una lima pequeña puedes ir arreglándoselas, ya que al ser delgadas se quebrarán fácilmente y solo bastará la lima para dejárselas perfectas.
Si notas que necesita un corte de uñas, lo primero es que te hagas con unas tijeras pequeñas que no tengan punta y así evitar hacerle daño o un cortaúñas pequeño que te hará esta tarea más fácil.
Si te pones manos a la obra es mejor hacerlo cuando tu bebé duerme, así evitarás que se esté moviendo y pueda sufrir algún corte. Si el pequeño se despierta en plena tarea y se pone inquieto mejor detiene esta tarea hasta que vuelva a dormirse, sino lo que puedes hacer es pedirle ayuda a alguien para que lo distraiga y te ayude a controlar sus manitas ya que durante los primeros meses los bebés no controlan sus movimientos.
Es muy importante la salud e higiene de tu hijo, no cortes muy a ras sus uñas, solo corta lo que sobresalga de los dedos y si llegas a hacerle un pequeño corte no te pongas nerviosa y presiona su dedo con una gasa esteril o algodón hasta que la sangre coagule. Hazle mimos para que se olvide del mal rato, si el corte es más profundo y no se detiene, lo mejor será llevarlo al doctor para que le haga unos puntos.
Los bebés que viven en hogares bilingües pueden distinguir dos y hasta tres idiomas, es una de las conclusiones de las investigaciones del equipo de psicología de la Universitat de Barcelona, liderado por la psicóloga Núria Sebastián.
En el transcurso de las investigaciones el equipo de Núria Sebastián confirmó que los bebés con cuatro meses de vida y que han sido criados en hogares en los que se habla castellano y catalán, pueden reconocer al italiano como un tercer idioma a pesar de las semejanzas que existen entre los tres idiomas.
El mismo estudio añade que en el caso de los bebés de familias mono lingüísticas, la situación es diferente pues aseguran que estos bebés no logran distinguir la diferencia.Además de estas comprobaciones, Núria ha desarrollado otro trabajo de investigación publicado en Science en el que, contando con la ayuda de un grupo de investigadores de Canada, se demuestra que los bebés a partir de los seis meses de vida se dan cuenta de que el inglés y el francés son dos lenguas diferentes.
Con las observaciones y los análisis aplicados a los bebés que están aprendiendo catalán y castellano, Núria comenta: “Los resultados muestran que igual que los bilingües inglés-francés, notan la diferencia visual entre el francés y el inglés. Es como si los bilingües se especializasen en el lenguaje, les prestan más atención a todos los estímulos que sean relevantes”.
Siguiendo la misma línea investigativa, otro estudio realizado en Trieste (Italia), aplicado a bebés de siete meses de edad que aprendían tanto italiano como esloveno, ha concluido que el bilingüismo desde la cuna ayuda en un gran porcentaje al desarrollo en las funciones de control cognitivo antes de aprender a hablar.
Dichas funciones están involucradas en la atención y el reconocimiento de estímulos contradictorios. Esto se da por ejemplo, en los casos en que papá y mamá utilizan diferentes palabras (por no hablar en el mismo idioma) para designar el nombre de un mismo juguete.
La lactancia materna es la mejor alimentación que se le puede dar a un niño, darle el pecho, pero en segunda opción se encontrarían todas aquellas leches de fórmula disponibles en el mercado. Si se opta por esta segunda opción se debe iniciar con leches de inicio durante los primeros 6 meses, y cuya fórmula es las más similar posible a la lactancia materna, y está elaborada con sustancias y productos muy elaborados, y que puede adquirirse tanto en comercios de alimentación como en las farmacias. Posteriormente se pasará pasados los primeros 6 meses a las llamadas leches de continuación.
Estas leches se deben preparar óptimamente en las proporciones adecuadas, y son polvos que se mezclan con agua, y ello incide en la calidad final del producto. No es necesario utilizar un agua envasada, sino que mientras sea potable ya puede ser válida. Por el contrario lo más importante es la medida rasa de polvo por cada proporción de agua ( 1 medida rasa de polvo por cada 30 centímetros cúbicos de agua)
Las medidas higiénicas son importantes para evitar exponer al niño a infecciones, y es por ello que la persona que prepara ese biberón debe tener las manos limpias, debe lavar bien la tetina y el biberón, enjuagarlos bien, y evitar calentar esa leche, cosa que tampoco es necesario, a altas temperaturas en el microondas.
Respecto al agua que se mezcla con estos polvos preparados, cualquiera que sea potable, es válida, pero si se quiere optimizar los mejores efectos sobre el niño, se pueden optar por esas aguas de mineralización débil, que tenga baja concentración de cloro, sodio y sal.
Comentario: En México no se recomienda preparar los biberones con agua del grifo ( de la llave). Se recomienda hervirla para garantizar su esterilidad o prepararla con agua embotellada purificada.
Un equipo de investigadores turcos señaló que amamantar a un bebé durante la aplicación de una vacuna reduciría significativamente el dolor que le produce la inyección.
"No obstante, los niños pequeños poseen memoria del dolor, que es la que les hace anticiparse a procedimientos dolorosos y reaccionar más intensamente cuando ya tuvieron una experiencia dolorosa sin analgesia adecuada", escribió el equipo en The Journal of Pediatrics.
El equipo del doctor Dilek Dilli, del Hospital de Entrenamiento e Investigación de Ankara , dividió a 158 bebés menores de 6 meses en dos grupos: al azar, a uno se lo amamantó durante la vacunación de rutina y al otro, no.
También al azar, el equipo permitió que otros 85 niños, de entre 6 y 48 meses, recibieran una solución con un 12 por ciento de sacarosa, una crema tópica de lidocaína-prilocaína, o ninguna analgesia durante la inmunización.
Pediatras evaluaron el tiempo de llanto y dolor según escalas estandarizadas para cada edad. "La lactancia en los bebés menores de 6 meses y la sacarosa o la combinación lidocaína-prilocaína en los bebés de entre 6 y 48 meses disminuyeron significativamente el tiempo de llanto y de dolor, comparado con el grupo de control", indicó el equipo.
"No se observaron diferencias de resultados entre los grupos tratados con sacarosa y lidocaína-prilocaína", agregaron los autores.
El equipo comentó: "Dado el costo y el tiempo necesarios para su uso, la anestesia tópica debería quedar reservada para los niños fóbicos o especialmente ansiosos a las inyecciones. La sacarosa, que es económica y de fácil administración sin intervención de profesionales entrenados, debería ser de primera elección durante la vacunación de niños pequeños".
Los padres tienen una gran responsabilidad a la hora de inculcar buenos hábitos de estilo de vida a nuestros hijos. Y esos hábitos pasan por que los niños aprendan a dormir, a convivir socialmente y sobretodo, a comer adecuadamente.
Enseñar a comer a un niño no es complicado, aunque a veces pueda parecerlo, sobre todo a los padres primerizos. La función del pediatra es animar a esos padres y ayudarles con las dudas que les puedan surgir. Cuando son pequeños, lo ideal es que los niños tomen el pecho ya que es el mejor alimento para ellos. En las ocasiones que no pueda darse el pecho, existen leches de fórmula que son capaces de producir una alimentación correcta para el niño.
Hay que acudir al pediatra para que diga cuando hay que empezar con la alimentación complementaria, como los zumos de frutas o las frutas que se pueden empezar a dar a partir de los 4 meses o papillas sin gluten. El gluten se debe esperar a los 7-8 meses para poder ser administrado. Después se pueden iniciar en la carne, el pescado, las verduras o las legumbres.
Entre la introducción de un nuevo alimento y la introducción de otro deben pasar unas 2 semanas; ya que en el caso de haber una intolerancia o alergia se podría detectar fácilmente.
Se debe dejar que el niño empiece a utilizar la cuchara aunque se manche. Poco a poco, el sistema nervioso del niño irá madurando y los movimientos serán más perfectos y armónicos. Nunca hay que reñir a un niño porque se mancha; hay que educarles en positivo y aplaudirles cuando lo hacen bien en lugar de castigarlos cuando lo hacen mal.
No es preocupante que un niño se quede un día sin cenar o sin comer; igual que los adultos, los niños no siempre tienen hambre. Muchas veces se trata de tener imaginación y de tratar que el niño coma de todo. El momento de la comida tiene que estar ligado a un momento de placer, de acompañamiento familiar y no puede ser un momento de tensión, según las recomendaciones del Profesor Alfonso Delgado, Presidente de la Asociación Española de Pediatría
Durante el siglo XX los psicólogos han lidiado con el concepto de la inteligencia y como medirla. Algunos la definen como la capacidad para establecer relaciones.
Les recomendamos mucho leer este artículo publicado por Infogen
Las mujeres que quieren amamantar a sus bebés no deberían darles el chupete en los primeros días de vida, reveló un estudio realizado en Dinamarca.
Los doctores Hanne Kronborg y Michael Vaeth, de University of Aarhus, detectaron que las mujeres que les daban el chupete a sus bebés durante las primeras semanas de vida tendían a no seguir amamantándolos.
En Dinamarca, enfermeras registradas visitan a los recién nacidos y a sus familias inmediatamente después de que el bebé abandona el hospital.
Para investigar si la lactancia materna y el uso temprano del chupete altera el éxito de la lactancia, el equipo le pidió a esas profesionales entrenadas que visitaran a 570 pares madre-bebé.
Durante la consulta, la enfermera observaba cómo la madre alimentaba al bebé. Si la técnica no era la adecuada (el bebé, por ejemplo, no se sujetaba firmemente al pecho), la enfermera trataba de corregirlo, guiaba a la madre para lograr una técnica más efectiva y luego observaba una segunda sesión de lactancia.
En la primera consulta, luego de unos 8 días del alta hospitalaria del bebé, la mitad de las madres tenía problemas con la lactancia; los más frecuentes eran la posición del bebé o la forma en la que éste se sujeta.
Pero esos problemas no estaban asociados con la duración de la lactancia materna, aunque sí las dificultades con la succión y el paso de la leche, publicó la revista Birth.
Los autores observaron que la corrección de la técnica de la lactancia durante la consulta con la enfermera no modificó la duración de la lactancia materna.
"La guía prolongada es necesaria cuando debe hacerse alguna corrección", indicaron.
Es posible también que las recomendaciones "ideales o rígidas" sobre cómo las mujeres deberían amamantar les restaría autoconfianza y, por lo tanto, atentarían contra el éxito de la lactancia, agregaron.
Dos tercios de las mujeres dijeron que le habían dado un chupete al bebé. Su uso estuvo asociado con una menor duración de la lactancia, sin importar la técnica.
El equipo concluyó que el uso del chupete "debería evitarse en las primeras semanas de vida si las madres quieren amamantar al bebé".
Comentario: Este es un estudio más que confirma que no se debe dar el chupón o mamadera a los bebés recién nacidos, para que logren la alimentación exclusiva al seno materno. Posiblemente a las 3 semanas de vida cuando ya toman solo alimentación al seno, y tienen un buen incremento en el peso, se les puede dar el chupón ya que éste calma la necesidad imperiosa de estar mamando, y puede ser una medida para prevenir el síndrome de muerte súbita del lactante mejor conocido como muerte de cuna.
Les recomendamos este video que es muy importante para saber posicionar al bebé que va a ser amamantado.
La próxima vez que pase frente a una tienda llena de videos que afirman que son educativamente estimulantes para los bebés, tal vez quiera pensarlo dos veces antes de sacar la billetera.
Un estudio reciente sugiere que ver televisión no mejora las capacidades de lenguaje ni cognitivas de un bebé, incluso si la ven varias horas al día.
"Por sí misma, la televisión no parece influir sobre la cognición a los tres años de edad", apuntó la autora principal del estudio Marie Evans Schmidt, asociada de investigación del Centro de medios de comunicación y salud infantil del Hospital pediátrico de Boston.
Los resultados del estudio fueron publicados en la edición de marzo de la revista Pediatrics.
En 1999, la American Academy of Pediatrics comenzó a recomendar que los niños menores de dos años de edad no vieran televisión en lo absoluto. Pero más de dos tercios de los niños estadounidenses menores de dos años ven televisión a diario y alrededor del 25 por ciento de ellos también tiene televisiones en sus habitaciones, según la información de respaldo del estudio.
Casi el treinta por ciento de los padres que respondieron a una encuesta reciente dijo que sentía que ver televisión o DVD era educativo y "bueno para el cerebro del niño" para los niños menores de dos años.
Para evaluar si la televisión tenía o no un efecto, ya fuera positivo o negativo, sobre el desarrollo cerebral de los bebés, Schmidt y colegas incluyeron a casi 900 niños que fueron evaluados al nacer, a los seis meses y una vez más a los tres meses de edad. Los investigadores también pidieron a las madres que completaran cuestionarios sobre los hábitos televisivos de los bebés a los seis meses, al año y a los dos años. En promedio, los niños veían 1.2 horas de televisión al día.
Tras ajustar los datos por diversos factores, como la edad materna, los ingresos, la educación, el estado civil, si tenían hermanos en casa y la duración de la lactancia, los investigadores encontraron que ver televisión no se relacionaba con mejoras en las pruebas de vocabulario ni en las de capacidades visuales o motoras.
"No sé por qué la gente piensa que la televisión es buena para los bebés. Es probablemente por la manera en que se mercadean esos productos", apuntó Schmidt. "Aunque el estudio no mostró evidencia de daños, los padres deben tener en cuenta que los bebés que ven televisión podrían estar en riesgo de obesidad, trastornos del sueño y posiblemente problemas de atención. No queremos que este estudio sea percibido como una licencia para que los bebés vean televisión porque no les hará daño. Tal vez los efectos no surjan hasta que los niños sean mayores".
La Dra. Sara Hamel, pediatra del desarrollo conductual del Hospital pediátrico de Pittsburgh, afirmó que el nuevo estudio era "una investigación muy sólida y parece que hicieron un buen trabajo al controlar los datos de muchas variables que pueden influenciar el desarrollo infantil, como la educación y los ingresos de los padres".
"Este estudio responde a una pregunta muy específica: Para los niños menores de dos años, ¿tiene ver televisión una hora o más al día algún efecto sobre los resultados cognitivos? Y la respuesta es no, ver televisión no tiene efectos sobre algunas medidas de función del lenguaje y capacidades visuales", añadió Hamel.
Otro estudio que aparece en la misma edición de Pediatrics se enfocó en si añadir etiquetas sobre el contenido de violencia de los videojuegos hace o no que tales juegos sean más atractivos para los niños en edad escolar y los adolescentes.
Las etiquetas de advertencia tuvieron el efecto opuesto al que se deseaba. Incluso en los niños más pequeños del estudio, que tenían entre siete y ocho años, una etiqueta de advertencia sobre contenido violento hacía que desearan jugarlo aún más, según encontraron investigadores de EE. UU. y los Países Bajos.